(retrato) PADRE MOISÉS: UN NÚMERO DE TELÉFONO

Quienes cruzan el mar Mediterráneo desde África para llegar a Europa y no cuentan con nadie, se aferran a un nombre y a un celular. Están tallados en la cabina de madera del barcón que se dirige a Italia: Abba Mussie Zerai, o simplemente Padre Moisés y un teléfono. “Mi número está escrito hasta en las paredes de las cárceles de Libia. Los inmigrantes lo conocen como el número de la esperanza. Se volvió imposible hoy viajar legalmente y esto pone a miles de personas en manos de los traficantes”, dice el sacerdote eritreo que trabaja en Italia. Candidato al Nobel de la Paz en 2015, ahora lo investigan por favorecer la inmigración clandestina.

“Las personas que me llaman ya llevan varias horas en el mar. Lo hacen cuando comienzan a tener dificultades, porque entra agua en la barca o el motor se rompe o se quedan varados o hay mujeres embarazadas por dar a luz. Cuando me llaman desde una barcaza que flota en el mar, la gente está desesperada. Se escuchan llantos y gritos. Primero intento calmarlos y tener informaciones: cuantas personas son, si la embarcación es de plástico, gomón o madera, cual es la urgencia y luego de analizar el caso, buscar ayuda. Me ocupo de señalarlo a la Guardia costera italiana y a la de Malta. Mi intervención siempre ha tenido un objetivo humanitario, solidario”, dice el fundador de la agencia “Habeshia” con la que asiste a los inmigrantes africanos.

“necesitamos pasar”

En los últimos 20 años murieron más de 30 mil inmigrantes en el mar. Frente a los que lo critican: “Lo que he hecho ha sido para salvar la mayor cantidad de vidas posibles. No ha habido ningún otro interés. Sería una omisión grave mirar por otro lado”. Frente a los que lo cuestionan por actuar fuera de la legalidad: “Yo actúo dentro de lo que es la justicia; no todo lo que es legal es justo. Para mí, que soy un hombre de la Iglesia debe prevalecer la justicia”. El cura Zerai llegó siendo joven como refugiado a Italia en julio de 1992 y en su posterior ministerio llegó a ser representante de los eritreos católicos en Europa. Ahora atiende a los inmigrantes que están a la merced de los traficantes, con viajes cada vez más costosos y peligrosos. “Para poder partir, cada uno debe pagar entre 1300 y 1500 dólares. Ahora están disminuyendo los viajes porque todos los estados europeos han cerrado las vías legales. Yo seguiré ayudando a los que me piden ayuda porque su vida peligra en el mar. El Papa Francisco me agradeció por el trabajo que hacemos. “Lo acompaño con mis plegarias”, me dijo”. Padre Moisés es llamado el “salvavidas de los inmigrantes”. Si su celular no lo despierta a las tres de la mañana para alertarlo sobre un gomón en problemas, se angustia, se preocupa y se desvela.

                               MARINA ARTUSA

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