(cultura): COCO, una película de mexicanos

Evidentemente esta película de animación de Disney Pixar es algo muy irónico.

Es un canto de amor a México, en un momento en que los mexicanos están siendo marginados y discriminados, y sobre los que pende la espada de Damocles de una expulsión; incluso en el caso de los niños estadounidenses que nacieron de padres mexicanos, y que tenían los derechos de residencia protegidos por una ley promulgada por el gobierno de Obama, y que acaba de ser abolida por Donald Trump.

Una película sobre el día de los muertos

Esta película dirigida por Lee Unkrich está ambientada en el día de los muertos y juega con la posibilidad de un viaje hacia su mundo.

Pero para empezar explicamos algunas cositas que debemos tener en cuenta.

El día de los muertos en México es toda una institución. En la víspera del 2 de noviembre, la noche de todos los santos, todas las familias mexicanas rinden homenaje a sus queridos difuntos. Porque nadie lo dude, esta es una fiesta de familia.

Es que para los mexicanos, los vínculos de amor que se establecen en las familias, y la relación con los seres queridos no se rompen con la muerte.

Ellos creen que en la noche del 1° de noviembre, se establece un puente entre la tierra de los muertos y la de los vivos.

A diferencia de Halloween, esta venida de los muertos no alarma a los mexicanos. Los antiguos celtas cuando celebraban esta fiesta, y en la cual al igual que los mexicanos creían que los difuntos podían visitar a los vivos, tenían terror a los difuntos y a que pudieran venir a vengarse de los que estaban vivos, por eso se disfrazaban para que los difuntos no los identificaran. Esa es la razón de los disfraces de Halloween.

En cambio para los mexicanos, este día no es un día de miedo sino de celebración y encuentro familiar. Las familias van al cementerio y ponen sobre las tumbas de sus parientes, alimentos, adornos y las cosas que a los ahora difuntos les agradaban en vida.

E incluso como se ve en la película, rocían unos pétalos de flores rojo anaranjadas, formando una senda que va del cementerio a las casas familiares (la flor es denominada “Flor de muertos” o Campasuchil).

En ellas ponen altares muy hermosos, decorados con estas mismas flores, y las fotos de sus queridos difuntos. Así los muertos “los visitan”. La cena familiar no es triste sino llena de alegría y recuerdos hermosos.

Este pueblo ha superado los temores que la muerte provoca en la gente, de la mayoría de los pueblos.

Pero se cuidan muy bien de poner la foto de sus difuntos, sino ellos no podrán venir a visitarlos.

Estas creencias son un amalgama de cristianismo y la antigua fe de los aztecas, mayas y otros pueblos nativos.

Podremos llamar a esto “superstición”  pero tiene cosas muy rescatables.

  1. El amor a los difuntos, se prolonga más allá de la muerte, y eso es lo que les mantiene cerca nuestro. La fe cristiana sostiene con la creencia en la comunión de los santos (o sea de los cristianos, santificados por el bautismo, tanto difuntos como vivos) que el lazo con nuestros hermanos no se rompe, y la gracia bautismal nos sigue uniendo.
  2. La familia es la que nos hace como somos, y es la que nos brinda el amor que necesitamos para ser plenamente personas y felices. Puede equivocarse algunas veces, pero es un vínculo necesario para fortalecer nuestra identidad y vocación. No olvidemos que Jesús nació en una humilde familia trabajadora, y ella le hizo lo que es, permitiéndole crecer en sabiduría y gracia ante Dios y la humanidad.

 

Argumento

La familia Rivera, del pueblo de Santa Cecilia, es una ilustre y trabajadora familia de zapateros. Pero uno de sus integrantes, Miguel Rivera -de 12 años- a diferencia de sus familiares y sobre todo de su abuela Elena, la matriarca gobernante de la familia, no sólo no odia la música, sino que la ama, y antes que zapatero desea ser músico como su ídolo Ernesto de la Cruz, un famoso cantante mexicano, que con atuendo de charro y mariachi, deleitaba a sus oyentes en espectáculos y películas. Su carrera ambientada en la época de oro del cine mexicano (década del 40 y 50 del pasado siglo) terminaría en un trágico accidente, cuando una campana de bronce, le caería arriba, durante una de sus actuaciones.

El look del cantante Ernesto de la Cruz, está inspirado en Pedro Infante, el famoso cantante y actor de esa época.

Ernesto de la Cruz era oriundo de Santa Cecilia, y su mausoleo conservaba su mítica guitarra.

En la noche del día de los muertos en la plaza principal del pueblo, llamada también plaza de los mariachis, y que recibió el nombre de su cantante  más famoso, sería el marco de un conjunto de cantantes aficionados, en el cual Miguel quiere cantar.

Pero su familia se opone, pues el tatarabuelo de Miguel había sido un cantante trota mundos que había abandonado a su familia.

Su esposa Imelda (Mamá Imelda) había salvado su familia aprendiendo a fabricar zapatos, y ella fue la que inspiró en sus descendientes ese odio a la música.

La hija de ambos, COCO, la que da el nombre a la película, es la bisabuela de Miguel, a la que él adora, y con la cual habla sobre sus sueños, aunque la pobre anciana ya ni sabe como se llama su propia hija y confunde a Miguel con Julio, uno de sus hijos ya fallecido.

 

El viaje de Miguel

Como sea, Miguel se había construido una guitarra, y su abuela Elena la destruye para que no asista al concurso. Miguel monta en cólera y se aleja de la casa familiar.

Se esconde de su familia, y trata de sacar del mausoleo de Ernesto de la Cruz, a quien Miguel cree su tatarabuelo, su guitarra.

Pero ese acto le transporta al país de los muertos. Pasa entre la gente pero no lo reconocen, no está aún muerto, pero no está del todo vivo, ya que ha traspasado al mundo de los muertos. El mundo de los muertos está lleno de color y es toda una dimensión, descrita con un espectáculo visual muy hermoso.

Allí Miguel encontrará a su familia ya fallecida y a Mamá Imelda que no ha podido pasar a ver a su familia debido que Miguel sin pretender hacer nada malo se quedó con la foto en donde ella aparece.

Ella promete devolverlo al lugar de los vivos, pero para esto Miguel debe prometer que olvidará la música, y devolverá la foto a su lugar.

Miguel se escapa y en el camino se encuentra con Héctor, un muerto un poco transgresor que se disfraza de Frida Kahlo (la famosa pintora, que aparece en el film), para pasar de contrabando al país de los vivos.

Héctor dice ser músico y conocer a Ernesto de La Cruz y guía a Miguel por el país de los muertos para contactar con su famoso ídolo.

En el camino encuentran a muertos ilustres como el Santo de plata, un famoso luchador de lucha libre mexicano, Mario Moreno Cantinflas, Pedro Infante, Pedro Armendáriz, la propia Frida Kahlo,

Los muertos son esqueletos vivientes, pero una genial animación los hace ser expresivos y llenos de gracia y ternura.

Su perro Dante, un  Xoloquintle, perro considerado sagrado por los aztecas, y que según sus creencias podía pasar al otro mundo, le acompaña. El hecho de que el perro se llame Dante no es casualidad, se debe al famoso poeta medieval Florentino, célebre por su “Divina Comedia”, un genial poema épico en el cual él visitaba el Infierno, el Purgatorio y el Paraíso.

Miguel pasa una serie de peripecias, encuentra a Ernesto de la Cruz, pero éste no es tan bueno como parece y tampoco es su tatarabuelo, al fin lo encuentra y descubre que no sólo es un músico, sino que sabe que él tiene la capacidad de devolver su recuerdo a su hija Coco, y a su familia, antes que sea tarde, pues si su foto no es colocada en el altar será olvidado y se desvanecerá de la dimensión de los muertos.

Por otra parte, si Miguel no regresa, se quedará para siempre como un esqueleto viviente más en el país de los muertos.

Miguel aprenderá que su vocación es buena y auténtica, y también, y esto es lo más rescatable, el valor del perdón.

Nosotros sabemos que la vida eterna no depende sólo del amor de nuestra familia, sino del amor de Dios, que aunque nos olviden, él no lo hace, pues para él somos sus Hijos muy amados.

Pero no le pidamos a COCO, que no es una película religiosa, lo que esta no puede brindar.

Rescatémosla, y reconozcamos que es una de las mejores películas que Pixar nos ha brindado recientemente.

Y sobre todo, nos enseña mucho sobre un pueblo hermano, con raíces ancestrales indígenas muy sólidas, como el querido pueblo de México.

 

Las canciones

Son canciones muy bien hechas, tal vez un poco tristes, ambientadas en la música ranchera clásica mexicana, pero no por eso dejan de estar bien hechas.

Es de destacar el cantante adolescente mexicano amateur Luis Ángel Gómez Jaramillo. Bueno, hijo de mexicanos ya que técnicamente es estadounidense, y del joven actor mexicano Gael García Bernal, que demuestra ser también un gran cantante.

 

Les dejo un hermoso pasaje de la película que pueden apreciar, con la canción Recuérdame, una de las más hermosas de la película.

 

Eduardo Ojeda

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