CONGO: “PRISIÓN A CIELO ABIERTO”

Kinshasa: marcha católica

La república de Congo es grande como toda Europa occidental; tiene 80 millones de habitantes de los cuales el 40% son católicos. Dispone de inmensas riquezas y por eso abunda la violencia para lograr su control. Grupos armados, de adentro y fuera del país, pactan con las multinacionales. Se han encontrado 80 fosas comunes con 3.500 muertos. En el Kasai 60 capillas han sido destruidas o dañadas, 141 escuelas católica cerradas, 31 centros sanitarios saqueados. Los obispos han denunciado: “El país anda muy mal. Una minoría de ciudadanos tomó como rehenes a millones de congoleses. Es inaceptable. Tenemos que retomar en nuestras manos nuestro destino común”. Hubo una extrema violencia policial contra una manifestación pacífica de laicos católicos en Kinshasa el 31 de diciembre pasado. Hubo muertos y heridos; 134 parroquias, de las 150 que hay en Kinshasa, fueron rodeadas por la policía con gases lacrimógenos para dispersar a los feligreses. Se pedía al actual presidente Joseph Kabila dejar el poder que mantiene desde 2001 y  no volver a presentarse como candidato para las próximas elecciones del 23 de diciembre. La Constitución no prevé tres mandatos consecutivos. Su mandato concluía en diciembre de 2016, pero con los Acuerdos de San Silvestre de ese año y la mediación de los obispos, se postergaron las elecciones para fines del año pasado, las que no se realizaron y ahora Kabila piensa cambiar la Constitución para presentarse como candidato. Los presos políticos siguen encarcelados, los medios de comunicación de la oposición cerrados, se practica la tortura y el secuestro. Las manifestaciones de los laicos católicos se repitieron el 21 de enero en varias ciudades. Hubo una decena de sacerdotes arrestados y 12 muertos. También murió una joven de 24 años que se preparaba para ser religiosa, Therese Kapangala, mientras intentaba proteger a un niña de las balas de los militares. El gobierno levantó una campaña difamatoria contra el arzobispo cardenal Laurent Monsengwo, uno de los nueve cardenales que asesoran al Papa, como instigador de las protestas. Al celebrar una misa por las víctimas de la represión, Monsengwo habló de “barbarie” y se preguntó: “¿Cómo se puede matar a gente que canta canticos religiosos y lleva biblias, rosarios y crucifijos?. ¿Qué es lo que se quiere? ¿El poder por el poder o el poder para el desarrollo del pueblo en paz, justicia y verdad?. Queremos que reine la fuerza de la ley y no la ley de la fuerza. ¿Es esta es una prisión a cielo abierto?”.

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