Humor en la Iglesia

Cómo es necesario el humor para vivir la fe

Eduardo Ojeda

 

No estamos hablando de chistes chabacanos, estamos hablando de humor. ¿Qué es el humor? Es la capacidad de ver como gracioso algo que aparentemente no lo es.
Es también ver que muchas cosas que los seres humanos consideramos serias e importantes, en realidad no lo son del todo. Y que incluso normas y preceptos que se consideran importantes o lo que tiene que ver con los títulos, cargos, encumbramientos sociales, no son perfectos, son creaciones humanas, que muchas veces se pretenden hacer aparecer como buenas y deseables e incuestionables y no lo son.
La Iglesia ha hecho muchas cosas buenas, pero también sus miembros hemos caído en grandes contradicciones, que pueden hacernos alejar del Evangelio.
El humor es aquí un recurso necesario, y sobre todo un llamado a la ética. A lo más justo y correcto. Y que sea hecho mostrando claramente las situaciones absurdas que nuestra vanidad puede provocar, puede ser profundamente liberador.
Si lo vemos así, podremos comprobar que Jesús utilizó la sátira y crítica más mordaz para desenmascarar a los fariseos, que si bien en un principio intentaron hacer el bien, (e incluso lo hacían en ese momento) algunos de ellos se habían colocado en un sitial de dominación del pueblo, en nombre de Dios por supuesto.

 

Por eso Jesús en el capítulo 23 del Evangelio de San Mateo, utiliza la sátira y el humor para burlarse de estos jerarcas que apartaban al Pueblo de Dios. (Mt. 23, 1-36) … Sus imágenes son irónicas, y reflejan una crítica demoledora, pero saludable.

Así es el humor,  un antídoto contra nuestras pretensiones de grandeza y contra los tiranos, ya sea políticos o religiosos que intentan dominar a los demás. La ironía, la crítica hecha con gracia, propia del humor, puede resultar un buen antídoto contra la vanidad y la soberbia que muchas veces vivimos.

Decía Santo Tomás Moro: “Bienaventurados sean aquellos que saben reirse de si mismos, pues nunca dejarán de divertirse.”

En el presente trabajo veremos cómo el humor nos puede ayudar a vivir una fe más auténtica, y de paso divertirnos un poco.

 

 

Anécdotas divertidas de santos

Los santos mostraron, ciertamente más de una vez, que tenían un gran sentido del humor, y reflejaban así la alegría que tenían de servir a Dios y a sus hermanos.

El mejor predicador

Un famoso predicador francés del siglo XIX era sin lugar a dudas el Padre Henry Lacordaire, de la orden de los Predicadores (Dominicos). No fue canonizado pero según los que le conocían, era un sacerdote aplicado y sincero en sus creencias además de tener fama de ser un gran predicador.

Solía predicar en la Catedral de Notre Dame en París, e iba a escucharle el mismo Rey de Francia, príncipes, condes, duquesas y toda la gente importante del reino.

Esto habría servido para inflarle el ego, pero gracias a Dios, no era el caso.

Un día una persona a la salida de misa le preguntó.

-“Padre Lacordaire, ¿conoce usted al Padre Vianney? “

Se trataba de Juan Bautista María Vianney, un santo sacerdote, que pasó gran parte de su vida, como párroco del pueblito de Ars, cerca de la ciudad de Lyón en un ámbito rural muy apartado.

Sin embargo en aquella época era ya considerado un santo, por el estilo de vida pobre y austero, que llevaba y por el amor y dedicación que tenía hacia la gente. El Padre Lacordaire le respondió.

-“Sí le conozco, ya me habían hablado de él, incluso he ido a escucharle y me impresionó muy favorablemente.”

Pero el otro insistió:

-“Quién cree que es el mejor predicador, el Padre Vianney o usted?”

Era una pregunta un poco inoportuna, y hasta grosera, porque las comparaciones, en especial si uno está involucrado, son muy incómodas.

Pero el Padre respondió: -“Mire amigo, cuando yo termino la misa, la gente sale del Templo, diciendo: “Qué bien habla el Padre Lacordaire”, pero cuando Vianney termina de celebrar en su humilde parroquia rural. La gente sale del templo, diciendo: “Qué bueno es Dios”
“¿Quién le parece que es mejor, amigo mío?”

 

Felipe el Bueno

San Felipe Neri es un santo muy querido por los italianos, sobre todo por los romanos, pues fue precisamente en esa ciudad, donde él ejerció su ministerio como sacerdote en el siglo XVI. Lo llaman “Filipo il buono” O sea Felipe el bueno.

Él llegó a Roma buscando a San Ignacio de  Loyola pues quería ir a las Indias a anunciar el Evangelio. Sin embargo San Ignacio no lo incluyó en sus equipos misioneros, porque él era bastante mayor que los aspirantes que tenía.

Sin embargo le aconsejó que mientras esperaba su misión, se quedara en Roma, pues allí había necesidad de buenos sacerdotes.

San Ignacio sin saberlo, le marcó su camino.

Felipe encontró a niños viviendo en la calle, la mayoría hijos de prostitutas, y les enseñó que eran hijos de Dios, y que él los amaba.

Al principio los niños le rechazaron y hasta le robaron, pero él no dejó de preocuparse por ellos, y poco a poco se ganó su afecto.

Consiguió del Papa la Iglesia de San Jerónimo, casi abandonada y en estado calamitoso y allí ejerció su ministerio con los niños a los que nucleó en lo que él llamó un “Oratorio” allí jugaba con ellos, les contaba cuentos de santos, y les enseñó a cantar.

Con el tiempo formó un hermoso coro, que cantaba en italiano y no en latín como era costumbre.

Eso lo hizo todo un innovador.

Yo no lo sabía pero no fue Don Bosco el que inventó el oratorio festivo para los niños como instrumento pedagógico, sino San Felipe Neri.

A él acudía la gente más pobre de Roma, y algunas prostitutas gracias a la prédica de Felipe dejaron su “profesión” y empezaron a trabajar en algunas tareas más honradas.

Era un gran predicador y confesor. También usaba mucho el sentido del humor para enseñar la Palabra de Dios.

De él tengo dos anécdotas hermosas:

-Una vez vino a confesarse una señora y le dijo que ella hablaba mal de los demás y caía en el chisme.

Le confesó y le amonestó, pero también le habló de la misericordia y el amor de Dios.

Pero a la semana siguiente, ella volvió y se acusó de haber recaido en el mismo pecado.

Entonces un día le pidió una penitencia muy extraña.

“Señora” le dijo: “¿Usted sabe cocinar?”

“Claro Padre”, le dijo la señora,

“Bueno, entonces le pido, que haga para mis chicos caldo de gallina, y un guiso con la carne del ave, y me traiga el alimento para ellos.”

“Como no, Padre lo haré con gusto” dijo la Señora.

“Pero hay algo más que le pido” dijo Felipe.

“Sáquele a la gallina, las plumas y póngalas en una bolsa, luego lleve la bolsa a la colina más alta de la ciudad y allí esparza las plumas al viento.”

La señora nunca había recibido una penitencia tan extraña, pero sin preguntar nada más, hizo lo que el sacerdote le pidió.

Los niños estaban muy agradecidos, claro.

A la semana siguiente, tal como Felipe sospechaba, ella volvió.

Se confesó de la misma cosa, y el Padre Felipe, le dijo:

“Ahora como penitencia le pido que recoja las plumas de la gallina y las ponga en una bolsa.”

La señora dijo: “Pero Padre eso no puede hacerse, pues a estas alturas vaya a saber donde las llevó el viento.”

Felipe sonrió y le dijo: “¿Ve señora? Así es el chisme una vez que se esparce es imposible devolverle a la gente perjudicada la buena fama que usted les ha quitado con sus rumores y chismes mal intencionados”

Al parecer la señora -que contó esta anécdota más tarde- tuvo con esto un escarmiento y en adelante no volvió a hablar mal del prójimo.

 

-Una  vez un importante cardenal de la Curia Romana, veía con malos ojos la obra que hacía Felipe y continuamente iba  a “inspeccionar” el oratorio donde San Felipe celebraba la eucaristía.

En una de sus visitas, lo encontró revistiéndose para celebrar la Eucaristía.

Felipe se alegró de verle, y le invitó a presidir la misa.

Pero el cardenal declinó la oferta, y le dijo:

“¿De verdad Padre, cree usted que esta gente que usted ha congregado aquí está preparada para celebrar la misa y recibir la comunión?”

Felipe le dijo: “Sólo Dios conoce sus corazones, pero todos se han confesado su eminencia.”

El cardenal le dijo entonces: “A pesar de lo que usted me dice, sabe que al salir de aquí van a continuar pecando.”

Felipe le miró a los ojos y le dijo: “Igual que usted y yo su eminencia.”

 

San Francisco en la corte pontificia

Un día, San Francisco de Asís llegó a Roma a ver al Papa junto a sus doce compañeros, iban descalzos y con sus pobres hábitos sucios y llenos de polvo por el camino.

El Papa al ver a Francisco, le dijo sonriendo:

“Estas vestido como un porquerizo, ve a revolcarte en el chiquero, pero no me molestes, pues tengo asuntos muy importantes que atender.”

Francisco ni corto ni perezoso buscó un chiquero, y allí se revolcó en el barro junto a los cerdos.

Después así embarrado como estaba, volvió ante el Pontífice, y se presentó ante él.

Aprovechó que el Papa tenía que ir a un Templo de Roma a celebrar la misa.

Inocencio III quedó impresionado al verle.

Francisco le dijo: “He hecho lo que su Santidad me mandó. ¿Luego de la misa podemos hablar?”

El Papa avergonzado por la humildad del Santo, y arrepentido de haberle tratado de esta forma tan dura, concertó una audiencia con él al día siguiente.

Durante la noche el Papa tuvo un sueño, vio la Iglesia de San Juan de Letrán, a punto de derrumbarse y caer. Pero luego un frágil hombrecito vestido con un hábito pobre y remendado y descalzo, sostuvo al templo con sus manos, y este no se derrumbó.

El Papa se dio cuenta que Dios le estaba diciendo que debía recibir a Francisco con respeto, pues él era un enviado de Dios para salvar a la Iglesia, y reformarla.

Como ven, el humor de Francisco esta vez le jugó a su favor.

 

Predicaciones con humor

He aquí algunas anécdotas graciosas sobre predicaciones, y también algunos chistes que fueron hechos con mucha ironía sobre este tema.

Está centrado en los sacerdotes fundamentalmente, porque los chistes que tengo son sobre curas. Si fuera rabino, tendría chistes sobre rabinos.

 

Dicho en una predicación:

 

1) Comentando el capítulo 23 de San Mateo, precisamente:

“Hermanos, el Señor dice que no hay que llamar Padre a nadie en la tierra.

Por eso nosotros tratando de tenerlo en cuenta les decimos a los obispos “Monseñor” (mi Señor)

O a los cardenales “su eminencia reverendísima” o sea que del Evangelio, nada ¿no?

 

2) En una misa un cura joven, luego de leer el Evangelio, dijo a los fieles:

Bueno, hermanos, hasta aquí el Evangelio, hablemos ahora de la realidad.

 

3) A la gente no le gusta ver a los sacerdotes eligiendo palabras aparentemente muy populares y campechanas pero un poco forzadas, y se ve que quien las usa no lo hace con acierto sino artificialmente, pues no es su lenguaje habitual.

Un sacerdote novel, le pide consejo a su párroco sobre cómo llegar a la gente en la predicación.

El párroco le indica que hable claramente, con un lenguaje sencillo.

Pero al curita se le fue la mano.

“Hermanos, Jesús era un tipo piola, macanudo, del todo cool. Una vez que la gente no tenía que comer, agarró unos cachos de pan y de peces, y los partió y todos quedaron llenos.

Una vez, le dijeron que Lázaro su amigo estaba muerto, y se fue al sepulcro, y ordenó quitar la piedra, pero había un hedor horrible, pero Jesús no se asustó y dijo fuerte: “Lázaro salí pa´ fuera”

Y el amigo Lázaro salió de la tumba, se puso de pie y andó.”

Uno de los oyentes sumamente disgustado por el estilo del cura, le gritó corrigiéndole su expresión equivocada “ ¡¡Anduvo!!! estúpido.”

Y el curita respondió: “Anduvo estúpido unos días pero después se recobró del todo.”

 

4) Un cura que tenía mala memoria se anotó algunas cosas en su ropa, en las mangas de la camisa en las solapas, e incluso en algunas partes de su pantalón.

“ Jesús, hermanos, tenía doce apóstoles, uno se llamaba Juan, el otro Pedro, el otro…..(se mira entonces la manga) el otro era Tomás, el otro era….(se mira una solapa) Judas, el otro era….

( otra vez se mira la otra manga) Mateo, y había otro que se llamaba…… (Vuelve a mirar): “Calvin Klein.”

 

5) Una vez un veterano sacerdote, que tenía fama de buen predicador, predica en el Seminario el día del patrono del clero, el Cura de Ars.

Los seminaristas muy entusiasmados, están atentos.

El sacerdote sonríe y comienza su prédica. “En el nombre del Padre….(Y todos empiezan a hacer la señal de la Cruz) …..rector, he venido aquí a predicarles.”

 

6) Queridos hermanos, (dice un anciano párroco a sus feligreses), es sabido que el dinero no hace la felicidad, y que el Señor nos previno contra la codicia. Sin embargo y ustedes lo saben, calma los nervios y nos permite llegar a fin de mes. ¿No es verdad?  Les digo esto porque últimamente estoy muy nervioso. Sean generosos en la colecta.

 

7) Un sacerdote estaba muy preocupado por la inmoralidad de sus feligreses. Sobre todo por el tema del adulterio, pecado frecuente, y  aunque era un pueblo chico en donde vivía el sacerdote, todo se sabía. El sacerdote era anciano, y ya casi estaba resignado a que este pecado era muy difícil de erradicar.

En una predicación, les dijo a los feligreses: “Ya estoy harto -hermanos- de escuchar que han engañado a sus esposos y esposas. Traten de convertirse, y si caen en el pecado y vienen a confesarse, diganmé: “Padre tropezé y caí” con eso me bastará para saber de que se trata no quiero oir siempre la palabra “adulterio” estoy viejo para esto.

Y así fue, la gente se confesaba y decía: “Tropecé y caí Padre” y el sacerdote les absolvía.

Pero el anciano cura se murió a los pocos meses.

Al pueblo llegó un curita joven con ideas innovadoras y progresistas, y sobre todo se preocupaba del bienestar de la gente.

Era muy simpático y la gente lo quería mucho. Pero cuando llegaba el momento de confesarse, con cierta picardía, los fieles seguían diciéndole al cura, “Padre, tropecé y caí.”

El curita que no conocía el código que había inventado su antecesor, fue a ver al intendente del pueblo.

“Señor intendente (le dijo) estoy preocupado por el estado en que están las calles del pueblo. Mucha gente me dice que tropieza y se cae en ellas.”

El intendente sonríe y le dice al sacerdote: “No padre, no es eso, usted no entiende….”

Pero el sacerdote no le deja terminar y le dice: “Señor intendente, es verdad lo que le digo. Mire, ayer nomás su señora vino a hablar conmigo y me dijo que durante esta semana se había tropezado y caído como cinco veces.”

 

La soledad y el sacerdote

Este es un chiste que nos dice algo sobre la soledad de los sacerdotes que debería preocuparnos, la vivencia del celibato depende mucho de la comunidad cristiana, y su apoyo, y por supuesto de la fraternidad entre los presbíteros.

-En una diócesis nombran a un nuevo obispo, que era muy joven y emprendedor. Así que visita uno a uno a todos los sacerdotes de su diócesis.

Así llega a un pueblito perdido en las montañas, de muy pocos habitantes y muy apartado.

Allí vivía hace 38 años un sacerdote, ya muy anciano.

El obispo se asombra al saber cuanto tiempo había estado en aquella parroquia tan aislada y le pregunta si no se sentía muy solo.

El sacerdote le dice. “Gracias por su preocupación Monseñor, pero ya estoy acostumbrado y con mi rosario y mi mate, yo soy feliz”

El obispo lleno de admiración le felicita por su perseverancia, y luego el cura le dice:

“Si quiere Monseñor tomamos un mate juntos y charlamos” El Obispo le dice visiblemente emocionado: “Me encantaría compartir un mate contigo hermano, para mi será un honor”

El sacerdote entonces grita  en dirección a la cocina de la parroquia: “Rosario, tráeme un mate para mí  y para el obispo, por favor.”

 

El visitante misterioso

Todos los jueves llegaba a la Curia de una Diócesis (lugar donde por lo general reside el obispo y atiende a la gente) un hombre de mediana edad, siempre le atendía la secretaria. El hombre preguntaba: “Digame, el obispo…¿ está bien de salud?”

La secretaria le agradecía su interés y le decía: “Quédese tranquilo el obispo está bien, gracias por interesarse.”

Al cuarto jueves que fue, la secretaria le preguntó: “¿Desea hablar con el obispo?” El hombre le respondió que no, que sólo quería saber si estaba bien de salud. La secretaria le respondió: “Sí esta bien, gracias por su preocupación.”

Cuando el obispo se enteró, le pidió a la secretaria que le avisara cuando llegara, pues quería hablar con él.

“Señor”, -le dijo- gracias por su preocupación, pero quiero saber porque se interesa tanto por mi.

¿Es usted católico?”

“No”, dijo el hombre. El obispo dijo entonces, “Bueno, gracias igual por su gentileza, y ¿puedo saber porqué se interesa tanto por mi salud?”

“Es sencillo, (dijo el hombre) es que mi médico me dijo, que no puedo fumar, ni puedo beber, y me advirtió: Y eso de andar con mujeres… cada muerte de obispo”

 

El sacerdote examinador

Esto es una anécdota contada por el sacerdote que la protagonizó, un sacerdote muy querido en la Diócesis de Montevideo, el Pbro. Miguel Angel Britos.  Es una anécdota de su juventud.

-Hace ya varios años, se tenía la costumbre de darle la comunión a los niños muy pequeños, más o menos a los 8 años.

Se hacía una especie de cursillo de seis meses con preguntas y respuestas, al cabo del cual se examinaba a los niños, a ver si sabían lo que los catequistas les habían enseñado.

La mesa examinadora constaba de dos catequistas, uno de los cuales era el que había acompañado al niño más directamente, el otro era el sacerdote encargado de la catequesis de niños: generalmente el vicario parroquial, antiguamente llamado “teniente cura” ayudante del párroco. Por lo general era un cura joven (como el sacerdote que me contó esta anécdota).

Era muy difícil que los niños perdieran el examen, pues los catequistas y el sacerdote más de una vez les daban pistas para contestar bien y les ayudaban.

Pero había un niño que no había entendido nada, no agarraba una.

El cura y el catequista decidieron llamar a la mamá del niño para ponerla al tanto de todo.

Así el sacerdote le dijo: “Mire Señora, su hijo no va a poder tomar la comunión este año, pues no está capacitado para hacerlo, no sabe prácticamente nada de lo que la catequista les enseñó a los niños de su grupo.”

La señora visiblemente molesta les dijo:

“Esto es profundamente injusto, mi niño sabe todo, pues yo misma me preocupaba por enseñarle todo. Ustedes me lo discriminan, esto está mal.”

El sacerdote insistió: “Señora, no le podemos dar la comunión porque él no entendería lo que va a celebrar. Es preferible atenderlo un año más para que pueda prepararse bien.

Para que usted nos entienda le diré que su hijo ni siquiera sabe que Jesús murió por nosotros.”

La señora miró con extrañeza al sacerdote y le dijo: “¿Cómo que murió? Yo hace años que vengo a esta parroquia y nadie me lo había dicho.”

 

Galileo y la Iglesia

Los problemas de la catequesis

La anécdota contada tuvo lugar en tiempos del Concilio Vaticano II, que supuso una renovación de toda la pastoral de la Iglesia, e incluso de la catequesis. Por eso se fueron estructurando grupos de niños que hacían un proceso de fe, que duraba ciertamente más de 6 meses, generalmente 2 o 3 años. Más que enseñar sólo doctrina, se buscó también hacer un proceso con los niños, pues Uruguay es un país muy secularizado, y muchas veces ocurría  que se daba por sentado que los padres que inscribían a sus hijos en catequesis eran cristianos, lo cual no era tan así. Algunos no practicaban su fe y por supuesto no podían darle a sus hijos una formación cristiana.

Así que había que empezar casi de cero. Varios niños ni siquiera eran bautizados.

Con todo hubo resistencias, los padres querían que el proceso fuera más rápido, incluso algunas religiosas y religiosos en sus Colegios aceleraban los procesos.

Esto pasó en Mercedes; un venerable obispo -Monseñor Cabrera- fue a un Colegio en la ciudad de Mercedes a confirmar a los niños.

Apenas terminado el Concilio todavía no se había implementado el proceso de Confirmación reservado a los cristianos de 15 años cumplidos, como se hace ahora.

Se estilaba confirmarlos un poco antes de darles la comunión, hacia los 7 años más o menos.

Pero en esta ocasión el obispo vio que las religiosas le presentaban a niños muy pequeños, y se preguntaba si estaban realmente preparados y entendían lo que se iba a celebrar.

La intuición no le falló.

Se estilaba antes del cambio de la liturgia de confirmación (más o menos por el año 1967) que el obispo le diera a cada confirmando, luego de ungirlo, una suave cachetada, que más que cachetada, era una caricia afectuosa. Junto a este gesto se le decía al confirmado: “La paz sea contigo”

Pero un niño que tendría unos 5 años no entendió el gesto y se enojó.

Así que le dio una patada en la pierna al obispo y le dijo: “Usted a mí no me toca, viejo de porquería”

 

Dos anécdotas muy cómicas

Estas dos anécdotas me ocurrieron a mí.

Yo era catequista antes de ser cura, y después lo seguí siendo, puesto que escaseaban los catequistas.

Uno de los grupos que me tocó fue de niños de 8 años.

Con ellos iniciamos un proceso de fe. Éste incluía el análisis y la reflexión en torno a los diez mandamientos que Dios le comunicó a Moisés.

Yo mencionaba el mandamiento y luego les preguntaba a los niños si lo entendían y que me pusieran ejemplos.

Así que llegamos al octavo mandamiento que dice: “No darás falso testimonio contra tu prójimo.”

Como no entendían lo del testimonio, les expliqué que se refería a los juicios, y que si alguien declaraba falsamente  en ellos como testigo, podía enviar a la cárcel a un inocente.

Expliqué que esto también podía aplicarse al chisme.

Una niña me preguntó qué era el chisme.

“Es, le dije, lo que ocurre cuando alguien habla mal de otra persona sin hablar con ella y le cuenta a los otros, cosas de ella, generalmente desfavorables. Esto es muy grave porque se cuentan mentiras y se agrandan las cosas y al final la fama de una persona inocente queda dañada.”

La niña entonces dijo: “Ya le entendí Padre, es lo que hace mi abuelita”

 

Cartas a Jesús

En Internet circula un verdadero hallazgo lleno de humor, relacionado con la catequesis de niños.

Un catequista italiano le pidió a sus niños del grupo de catequesis, que le escribieran cartas a Jesús.

Los niños se dieron a la tarea, luego el catequista publicó algunas respuestas llenas de ternura y de humor, ese humor ingenuo y maravilloso de los niños.

 

  • Querido Jesús, En la catequesis nos han dicho todo lo que haces. Pero cuando estás de vacaciones, ¿quién te sustituye? Marina.
  • Querido Jesús, En carnaval me voy a disfrazar de diablo, No te importa, ¿verdad? Miguel.
  • Querido Niño Jesús ¿Tú cómo sabías que eras Dios? Carlos.
  • Querido Jesús, ¿De verdad eres invisible o es solo un truco? Juan.
  • Querido Niño Jesús, por favor pon un poco de vacaciones entre Navidad y Semana Santa. Es que ahora en medio no hay nada. Marco.
  • Querido Jesús, Hace mucho que espero la primavera pero todavía no ha llegado. ¡No te la olvides! Silvia.
  • Querido Jesús, ¿La jirafa la querías hacer así o fue un accidente? Patricia.
  • Querido Niño Jesús, Cuando tu padre hizo el universo, ¿no era mejor que en vez del domingo hubiera descansado los días de cole? Enrique.
  • Querido Niño Jesús, Está bien que hagas tantas religiones, ¿pero no te confundes nunca? Francisco.
  • Querido Niño Jesús, ¿El Padre Mario es amigo tuyo o solo es un compañero del trabajo? Antonio.
  • Querido Niño Jesús, Me gusta mucho el padrenuestro. ¿Se te ocurrió enseguida o lo tuviste que hacer varias veces? Yo siempre que escribo algo lo tengo que repetir. Andrea.
  • Querido Niño Jesús, Me gustaría saber cómo se llamaban tu buey y tu mula. Valentina.
  • Querido Niño Jesús, ¿Los pecados los marcas en rojo como la maestra? Clara.
  • Querido Jesús, ¿Cómo es que hacías tantos milagros antiguamente y ahora ya no los haces? Jacobo.
  • Querido Niño Jesús, ¿Tu las cosas las sabes antes de que se inventen? Daniela.
  • Querido Jesús, Cuando has hecho al primer hombre, ¿funcionaba bien como nosotros ahora? Tomás
  • Querido Niño Jesús, Si no llegas a extinguir a los dinosaurios no habríamos tenido sitio nosotros. Lo has hecho muy bien. Mauricio.
  • Querido Jesús, te mando una poesia: Te quiero porque con lo que nos das Vivir nos harás, Pero me tienes que decir ¿por qué nos dejas morir? Daniel (8 años)
  • Querido Niño Jesús, yo soy italiano, ¿y tú? Roberto.
  • Querido Niño Jesús, gracias por el hermanito, pero yo lo que había pedido era un perro. Gianluca.
  • Querido Niño Jesús, ¿Cómo es que no has inventado ningún animal en los últimos tiempos? Tenemos los de siempre. Laura.
  • Querido Niño Jesús, Me gustaría que hicieras gente que no se rompa tanto. A mí ya me han puesto tres puntos y una inyección. Sandra.
  • Querido Niño Jesús, A lo mejor Caín y Abel no se mataban si hubieran tenido una habitación cada uno. Con mi hermano funciona. Lorenzo.
  • Querido Jesús, No te preocupes por mí. Yo miro siempre a los dos lados antes de cruzar. Marco.
  • Querido Niño Jesús, Seguro que para tí es dificilísimo querer a todos en todo el mundo. En mi familia solo somos cuatro y yo no lo consigo. Violeta.
  • Querido Niño Jesús, A veces pienso en tí aunque no esté rezando. Ricardo.
  • Querido Niño Jesús, Si me miras el domingo en la iglesia, te enseño mis zapatos nuevos. Miguel.
  • Querido Niño Jesús, Ya no me he vuelto a sentir sola desde que he descubierto que existes. Nora.
  • Querido Jesús, Hemos estudiado que Tomás Edison descubrió la luz. Pero en la catequesis dicen que fuiste tu. Yo creo que te robó la idea. Daria.
  • Querido Niño Jesús, No creo que pueda haber un Dios mejor que tu. Bueno, quería que lo supieras, pero no creas que te lo digo porque eres Dios, ¿eh? Valerio.
  • Querido Niño Jesús, ¡Qué listo eres! Todas las noches consigues poner las estrellas en el mismo sitio. Caterina.
  • Querido Niño Jesús, ¿Sabes que me gusta mucho como has hecho a mi novia Simonetta? Mateo
  • Querido Niño Jesús, Yo creía que el naranja no pegaba con el morado. Pero luego he visto el atardecer que hiciste el martes ¡Es genial! Eugenio.

 

Cómo era Jesús

Un día fuimos a celebrar una misa de niños, y el evangelio nos hablaba de la sagrada familia, la familia formada por José, María y Jesús.

Pregunté a los niños: ¿Saben cómo era Jesús cuando tenía la edad de ustedes?

Un rubiecito muy delgado y bajito, con cara de mucha seriedad, me dijo “Era chico”

 

El ecumenismo y la economía

En una reunión ecuménica, varios ministros religiosos de diversas confesiones, estaban dialogando.

Uno de los presentes, el cura católico, les propuso a sus colegas:

A mi me cuesta llegar a fin de mes hermanos. Mi parroquia está en un barrio muy pobre, y aunque el obispo me tira algunos mangos, me cuesta realmente el tema.

¿Qué tal si aprendemos unos de otros, y nos contamos como logramos administrar nuestros templos, y comunidades, para servir mejor al Señor?

Excelente Padre, dijo un pastor, ¡¡qué buena idea!! ¿Cómo hace usted?

“Bueno, dijo el cura, “Yo tengo una comisión económica y hemos logrado con los hermanos de la comunidad, armar un fondo común parroquial, donde los fieles dan lo que pueden una vez al mes.

A veces las misas de difuntos, son una entrada especial, o en fiestas importantes la gente va más a la Iglesia y lógicamente aportan algo más.

Con la comisión tenemos una cuenta en el Banco para emergencias, y las entradas más constantes son las misas dominicales, donde pasamos la canasta y hacemos la tradicional colecta católica.

Luego dividimos los aportes en tres partes.

Una es la que llamamos de Dios, que la usamos para mantener el Templo, comprar hostias, vino e utensilios litúrgicos, o arreglarlos.

La otra es la de los pobres, con ella compramos comestibles, y repartimos entre los pobres, la otra parte es para mi, para mi mantención. Por lo general andamos ajustados pero nos va bien.

El pastor Pentecostal que había escuchado dijo:

“Yo lo dejo a Dios para que él decida.

Tengo un cuarto especial pintado con tres cuadrados de colores.

Uno dice “Dios”, el otro, “Pobres” y el otro “Pastor”

Los aportes de los fieles los pongo en una canasta y vendándome los ojos los arrojo al suelo.

Lo que cae en cada cuadrado es la decisión del Señor, y yo la tengo en cuenta siempre. ¡¡¡Aleluya!!!

El rabino, presente es entonces interrogado:

“¿Y usted Don Jacobo?”

Él dijo entonces: “Yo no complica: Voy al patio abierto que tengo al fondo de la sinagoga, pongo todo en canasta, y luego lo arrojo hacia arriba y digo: “Agarrá Jehová” y que Dios se lleve lo que quiera, lo que cae es para mi.”

 

Turismo religioso didáctico

Un rabino, llega a Roma en una excursión guiada junto a su hijo.

El guía que era católico, quería saber la opinión del rabino sobre la hermosa Basílica de San Pedro una majestuoja Iglesia del Vaticano.

El Rabino, contestó asombrado:  “Es algo fantástico y muy hermoso por cierto”

Luego volviéndose hacia su hijo, le dijo: “Mira Samuelito, aprende, hay que aprender mucho de esta gente. Fijate que comenzaron con un establo donde nació Jesús, además de una pequeña carpintería, y mira lo que lograron con el tiempo. ¡¡¡Esto es talento para los negocios!!!”

 

Niño judío en colegio católico

Un día don Samuel, un venerable rabino estaba muy preocupado y junto a su esposa Sara, hablaron con Jacobito su hijo.

-Jacobito, vas al mejor colegio israelita que te podemos pagar, y sin embargo, tus notas son terriblemente malas. Los profesores dicen que no estudias y no aprovechas las clases. ¿Qué nos puedes decir?

El chico que tenía doce años les contestó: “Yo estudio, pero los profesores me exigen demasiado, y la profe de matemáticas me tiene bronca.

Don Samuel furioso le dijo: “Ya veo, ¡¡¡Sos un mentiroso!!! ¿sabes que vamos a hacer? !!!Te vamos a mandar a Liceo Público, para que aprendas.

Así lo hicieron pero las notas del niño no mejoraban.

Entonces don Moisés un amigo le dijo a Samuel.

“Mandalo a un Colegio Católico, y vas a ver como mejora. Yo a mi hijo Ruben lo mandé y empezó a rendir y estudiar.”

¿Estas loco?, ¡¡es un Colegio de infieles!!”

Moisés le dijo: “Los católicos cambiaron, son más abiertos y tienen una actitud de respeto. Sólo le piden al niño que vaya a clase de religión, pero no le obligan ni a bautizarse ni a tomar la comunión. Lo que pasa es que sos muy anticuado y tradicionalista.”

“Eso me dice Sara, bueno vamos a ver.”

Y al final se deciden y lo mandan al Colegio de los Jesuitas, al llamado “Seminario”.

Entonces el niño empieza a subir las notas, y llega a pasar de año con las mejores calificaciones.

Don Samuel y Doña Sara le felicitan y entonces Don Samuel le pregunta a su hijo:

“Dime hijito, tengo una curiosidad. ¿Los profesores del Colegio Israelita eran tan malos?”

“No papá no. Eran más o menos igual que los que tengo ahora”.

“Entonces no entiendo, explícame, ¿Cómo lograron los católicos este resultado contigo?”

Jacobito se puso serio y les dijo:

“Mirá papá, tenías razón conmigo, es que yo era medio perezoso y no estudiaba lo suficiente.

Pero cuando llegué al Colegio, el Padre director me llevó a ver sus instalaciones, y me mostró, los salones de clase, la cantina, el patio de recreo, la biblioteca, en fin todo igual a los otros colegios.

Pero luego yo pregunté al ver una puerta amplia y unas cortinas, que había allí.

El cura me dijo: “Esta Jacobito es nuestra capilla, es algo parecido a la sinagoga que ustedes tienen.” Yo le pregunté “¿Puedo verla?”  El cura me dijo: “Claro, entra, y no precisas quipá, no te preocupes.” (*)

Entré y me quedé horrorizado cuando vi a un hombre medio desnudo y clavado a una enorme cruz de madera.

Le pregunté al cura. “¿Y ese quien es?” El cura me dijo: “Es Jesús de Nazareth, y sabés…es judío como tú.”

Yo pensé entonces para mis adentros. “Me parece que aquí me voy a tener que portar muy bien”

 

Nota: (*) el quipá es el gorrito que se ponen los judíos, cuando entran a la sinagoga, en señal de respeto a Dios. Pero los católicos no nos cubrimos la cabeza como ellos.

 

Avisos parroquiales muy divertidos

Esto viene de Valencia, España, y circula por Internet.

Son avisos parroquiales reales. Pero claro, tal vez hubo fallas en la sintaxis, y no se tuvo en cuenta que algunas frases podrían interpretarse en diversos sentidos.

 

  1. Para los que tienen hijos y no lo saben, tenemos en la parroquia una zona arreglada para niños.
  2. El próximo jueves, a las cinco de la tarde, se reunirá el grupo de las mamás. Cuantas señoras deseen entrar a formar parte de las mamás, por favor, pedir entrevista para que las atienda el párroco en su despacho.
  3. El grupo de recuperación de la confianza en sí mismo se reúne el jueves por la tarde, a las ocho.
    Por favor, para entrar, usen la puerta trasera.
  4. El viernes, a las siete, los niños del Oratorio representarán la obra “Hamlet” de Shakespeare, en el salón de la iglesia. Se invita a toda la comunidad a tomar parte en esta tragedia.
  5. Estimadas señoras, ¡no se olviden de la venta de beneficencia! Es una buena ocasión para liberarse de aquellas cosas inútiles que estorban en casa. Traigan a sus maridos.
  6. Tema de la catequesis de hoy: “Jesús camina sobre las aguas”.
    Catequesis de mañana: “En búsqueda de Jesús”.
  7. El coro de los mayores de sesenta años se suspenderá durante todo el verano, con agradecimiento por parte de toda la parroquia.
  8.  Recuerden en la oración a todos aquellos que están cansados y desesperados de nuestra parroquia.
  9.  El torneo de basquet de las parroquias continúa con el partido del próximo miércoles por la tarde. ¡Acompáñennos a derrotar a Cristo Rey!
  10.  El precio para participar en el cursillo sobre “oración y ayuno” incluye también las comidas.
  11.  Por favor, pongan sus limosnas en el sobre, junto con los difuntos que deseen que recordemos.
  12.  El párroco encenderá su vela en la del altar. El diácono encenderá la suya en la del párroco, y luego encenderá uno por uno a todos los fieles de la primera fila.
  13.  El mes de noviembre terminará con un responso cantado por todos los difuntos de la parroquia.
  14.  Recuerden que el jueves empieza la catequesis para niños y niñas de ambos sexos.
  15.  El próximo martes por la noche habrá cena a base de porotos en el salón parroquial. A continuación tendrá lugar un concierto.

 

 

Una anécdota divertida

Cuando era recién ordenado, yo estaba en la Parroquia Stella Maris, y me habían encargado atender a los scouts, que era un grupo muy numeroso.

Lo que más me gustaba era ir a ver a los lobatos, que son los más chiquitos de los scouts (8 a 11 años). Me encantaba estar con ellos, participar de sus juegos y reflexiones y algunas veces llegaba con mi gato Noé.

Noé era un gato de un año, muy mimoso y juguetón. Era incapaz de arañar a un niño y le encantaba jugar con ellos. Por eso a veces lo llevaba. Los educadores scouts, veían muy divertidos cómo el gato jugaba a las escondidas con los niños.

Yo después les contaba casi al final de la reunión, alguna historia de Jesús o de San Francisco de Asís el patrono de los lobatos.

Un día yo estaba subido a una escalera, colocando en una columna de la Iglesia un pizarrón con un aviso, cuando una pareja de ancianos se acerca a mi, y me pregunta. “Perdone, ¿es usted el padre de un gato que se llama Noé?”

Bueno, dije sonriendo, “el padre no, sino su dueño, y en efecto es mi mascota y se llama así.”

“Es que tenemos un nieto que viene a los scouts, y dice que usted los visita con un gato que se llama Noé. Pero cuando le preguntamos como se llamaba usted, nuestro nieto no se acordaba”.

Debo decir que estuve a punto de ponerme celoso.

 

Arreglo floral

Esta es otra anécdota de la Parroquia Stella Maris.

Yo estaba rezando la liturgia de las horas, y mientras lo hacía en el templo, una señora de origen inglés que se dedicaba a hacer arreglos florales para casamientos, estaba decorando el templo.

Debido a que se había establecido una verdadera competencia para llenar la Iglesia de flores, lo que quitaba sencillez al Templo, los curas nos habíamos puesto de acuerdo en limitar el número permitido de adornos. O cuatro grandes, o seis pequeños.

Mrs. Sigfield, que así se llamaba la señora, estaba sin embargo metiendo muchas flores. Demasiadas.

El Padre Chalar, un venerable compañero de equipo se acerca a Mrs. Sigfield y le dice:

“Mrs. Sigfield, ¿usted no tuvo en cuenta lo que les dijimos nosotros? Porque aquí hay demasiadas flores.

La señora buscó una argumentación con la que pensó fundamentar su conducta y le dijo con su acento británico:

“Pero Padrrre, nou se da cuenta? Flores hizo Dios”

El Padre Chalar, le dijo entonces: “Es cierto, pero Dios hizo también los elefantes, los leones y los hipopótamos y no por eso usted los pondría aquí en el altar ¿verdad?

 

Sacristana eterna

Cuando yo con mis 14 años recién cumplidos conocí a Lucha, la sacristana de la Parroquia de Reducto, ella ya era vieja y casi no veía bien.

Algunos adultos de 30 años que frecuentaban la parroquia decían que cuando niños, ella les había dado catequesis.

Había enterrado a tres párrocos y hacía años que servía en la parroquia.

Era muy querida y pese a ser soltera, no era una solterona amargada, sino que solía saludar a los niños y adolescentes de la parroquia y se llevaba muy bien con ellos.

Y más de una parejita de novios de escasos recursos, se encontraron con la sorpresa de que Lucha les preparaba un arreglo floral para el casamiento y no les cobraba nada.

Ella sacaba de sus ahorros, y se daba el gusto -según decía- de ayudar a formar una familia.

Un día nos encontró reunidos a todos los chicos y chicas de la comunidad, con cara de preocupación, y preguntó qué pasaba.

El cura párroco en ese momento era el Padre Raúl Scarrone, quien sería luego obispo de Florida.

Nosotros lo queríamos mucho y sabíamos por experiencia que algún día lo podrían cambiar, lo que nos causaba mucha preocupación.

“Lucha, (le dije) el obispo le pidió a Raúl que se reuniera con él en la Curia, y tenemos miedo de que lo cambie y lo mande a otro lugar. Nosotros lo queremos y no queremos que se vaya.”

La vieja sacristana nos dijo con cariño: “No se preocupen chicos, Jesús siempre va a estar aquí con nosotros, y los miembros de la comunidad, ya nos vamos a arreglar para que ustedes se sientan a gusto como hasta ahora, y lo más importante, conozcan a Jesús. Recuerden, yo he visto pasar a muchos párrocos, y se que los curas pasan, pero Jesús y la comunidad, siempre se quedarán con ustedes.”

Nos quedamos muy contentos de que ella nos hablara así, y hasta la invitamos a que viniera a tomar mate después de la misa con nosotros.

Pero luego con cierta picardía inventamos un dicho: “Los curas pasan, pero Lucha siempre se queda.”

 

Habría mucho más que contar, pero terminaré con una anécdota de un sacerdote muy maravilloso y sincero, y sobre todo con mucho sentido del humor.

Se llamaba Ismael Ribas, y un día lo llamaron para que predicara en el Seminario ante todos los sacerdotes y seminaristas en el día del cura de Ars.

Y dijo: “Ya llevo varios años de ministerio, ¡¡¡Cuantos hermosos recuerdos!!! Algunos compañeros del seminario hoy son padres de familia, y algunos son exitosos empresarios… algunos hoy son obispos, e incluso a pesar de eso, conservan la fe.”

 

 

MISCELÁNEA

VIAJE AL CIELO

El sacerdote pregunta a los feligreses: ¿Cuántos quieren ir al cielo? Todos contestan que sí, excepto una señora.

¿Por qué usted no quiere ir?

Yo también quiero ir, pero quiero ir en otro viaje porque esto está muy lleno”.

 

PERRO CATÓLICO

Una señora fue a la parroquia para pedir una misa para su perro muerto. El párroco le dijo que no lo podía hacer y que se dirigiera a una iglesia no católica. Cuando la señora dijo que estaba dispuesta a donar mil dólares, el cura contestó:

“Pero hija, ¿por qué no empezó diciendo que el perro era católico?”

 

MILAGRO

Un misionero en plena selva se encontró de repente con un león muerto de hambre. Se arrodilló y rezó para que Dios le infundiera sentimientos cristianos al león. Efectivamente, también el león se arrodilló y se puso a rezar: “Padre, bendice estos alimentos que vamos a recibir”.

 

CONFESIÓN

“Padre me acuso de que cada vez que veo a un hombre me tiemblan las piernas. El sacerdote: “Pero cuantos años tiene usted hermana? La mujer: “84 años”. El sacerdote: “Entonces no se preocupe que no es pecado; eso es reuma”.

 

BENDICIONES

Invitaron al cura a bendecir una flotilla de más de 50 taxis. El cura sacó una botellita de vidrio con agua bendita y el líder de los taxistas le dijo: “Uy Padre; esa agua no le va a servir ni para el primer taxi”. El cura: “A mi me invitaron a bendecirlos, no a lavarlos”.

 

EMBARAZADA

Una solterona quería tener un hijo y le cuentan que en una iglesia bastaba rezar una Ave María para quedar embarazada. Va y le pregunta a uno de los curas… “No hija, usted entendió mal; fue con un padre nuestro..; pero ya lo despedimos”.

 

CATECISMO

Una maestra le preguntó a los chicos de catecismo: “¿Por qué es necesario estar quietos en la Misa?” A lo que contestó una niña: “Porque algunas personas están durmiendo”.

 

ORACION ANTES DE COMER

La madre, frente a los invitados a la cena, le pidió a la hija que hiciera la oración. La hija se negó porque no sabía qué decir. La madre: “Solo repite lo que me escuchaste decir a mi”. La niña: “Oh Dios.. ¿para qué habré invitado a esta gente a cenar?”  

 

GASES

Una persona muy enferma fue al pastor para que lo ungiera porque se creía poseído por el demonio. Justo cuando el pastor le ordenó al diablo de salir, a este se le escapó un gas. Sin molestarse el pastor: “Espíritu maligno, sal por donde sea, pero sal”.

 

NOVIOS

Una niña a su mamá: “Mamá, porqué la novia va vestida de blanco?”. La madre: “Es porque es el día más feliz de su vida”. La niña: “Y por qué el novio va vestido de negro?”…

 

CHICOS DE CATECISMO

¿Qué eran las epístolas?.. “Las esposas de los apóstoles”.

¿Por qué Pedro negó a Jesús?.. “Porque le sanó la suegra”.

 

PSICOANALISTA

“Doctor, en lo único que pienso es en el dinero”. Doctor: “Eso está mal”. El enfermo: “Yo he venido hasta aquí en busca de un cambio”. Doctor: “No, cambio no tengo”.  

 

PECADOS

El cura: “Es pecado la especulación , la corrupción, el derroche, el fraude, la evasión fiscal..”. Penitente: “Hombre, yo pensaba que era una costumbre”.  

 

DEUDA EXTERNA:

“Se le ha solicitado al Santo Padre que interceda por la deuda externa de los países pobres. ¿Qué le dirá al Fondo Monetario?”. “Que Dios se lo pague”.

 

LATINOAMERICANOS

-“¿Los latinoamericanos somos pobres o ricos?”.

-“Somos ricos de espíritu”.

-“¿Y cómo se cotiza eso en el mercado?”.

 

DÓLARES

-En los billetes de un dólar se dice en inglés: “Creemos en Dios”.

“¿Y en los que valen más de un dólar?”

“ Se olvidan de Dios”.

 

COMPROMISO PÚBLICO

“¿Cuántos católicos actúan en la vida pública?”.

“ De momento, todos los obispos”.

 

HIJOS

Se pide a los padres que tengan tiempo para sus hijos chicos.

-¿Tienen ustedes tiempo?”.

-“Ni para traerlos al mundo”.

 

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