ARGENTINA: EL CURA VILLERO OBISPO

Recientemente el pueblo villero llenó la catedral de Buenos Aires con banderas, carteles, bombos y platillos, para acompañar la ordenación episcopal del cura villero Gustavo Carrara. Éste era párroco de Santa María Madre del Pueblo, en la villa del Bajo Flores, donde había ejercido como párroco uno de los fundadores del Movimiento de Curas para el Tercer Mundo (MCTM), el p. Rodolfo Ricciardelli. Es una inmensa población de recicladores de basura urbana, changarines, desempleados, amas de casa… con muchos inmigrantes paraguayos, bolivianos, peruanos… Trajeron imágenes de Arnulfo Romero, Enrique Angelelli, Carlos Mugica.

Tras la ceremonia, el nuevo obispo salió de la catedral llevado en andas por la gente, para la fiesta popular en la villa. El Vicario Episcopal para las villas de emergencia de la capital quiere ser llamado simplemente “Gustavo”. El báculo le ha sido regalado por ex combatientes de Las Malvinas; “es para un servicio a los olvidados que Dios no olvida”, comentó el neo obispo. Su lema episcopal es: “Compartir con los pobres la alegría del evangelio”. Comentó el sentido de su labor en la villa con esta frase: “no se trata solo de dar de comer a los pobres, sino de considerarlos dignos de participar en nuestra mesa, como parte de nuestra familia”. Citó al p. Jorge Vernazza, otro fundador del MCTM: “El contacto con los pobres ayuda a vivir el espíritu de pobreza, la sencillez, el servicio al Reino. Son ellos los más abiertos para recibir la Buena Noticia”.

En un país donde sobran los escándalos de corrupción pero donde faltan ideas y cultura política, también el gobierno lanzó una ley de reforma previsional que reduce los ingresos de los jubilados, lo que causó días de violencia. Los obispos de la Iglesia lamentaron que no haya habido un amplio debate y consenso sobre la ley como habían pedido, constataron la falta de confianza de la gente en la Justicia y pidieron al gobierno que el esfuerzo para superar la crisis lo hagan “los que tienen más” y no lo jubilados y pensionados. Dijo el obispo de San Francisco, Sergio Buenanueva: “No me ha gustado desde el vamos la reforma previsional. La política como arte de lo posible no ha de entenderse como atajos y componendas para que se saquen tajadas los que ya tienen una buena porción de la torta. Esto sería impulsar la corrupción de la política tan admirablemente ejercida por tantos pícaros que oscurecen nuestra historia”. “Me duelen los jubilados”, le dijo el Papa a Gustavo Vera, un político que tras pedir a los colegas legisladores que se rebajaran el sueldo, bajó unilateralmente el suyo equiparándolo al de un director de escuela y donando lo restante a obras sociales (un millón y 400 mil en 4 años). Ya Francisco había dicho: “Un pueblo que no cuida de sus jubilados, no tiene futuro”.

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