(cultura) Todo tiene su hora. Juan Luis Guerra.

La canción es un consejo de un padre amoroso a su hija adolescente, que le dice que ha sido traicionada en su amor, que aquel a quien quería le falló.

A veces los y las adolescentes se enamoran con mucha intensidad emocional, pero aún no están maduros para encarar un amor en serio.

Tú me dices que tu corazón, ha sufrido tanto que no le queda la ilusión, para amar otra vez.
Que has llorado sin consuelo, que  no encuentras la razón.
Pero yo te digo lo viejo pasó, cariño, lo que viene es mucho mejor.
Tú no sabes que la luna no se queda sola, se alegra en un mar de olas, y le dice a la amapola
que espera su cariñito, como la güira espera tambora.
Que todo tiene su hora debajo del sol naciente, espera tu amor bendito de nada vale ser impaciente.
Ay no, ay no.  Me preguntas cómo yo lo sé, que te de una explicación, pero con el buen amor, sólo hay, que creer.
Pon tu cara de alegría, vístete con mi canción, y recuerda siempre lo viejo pasó, cariño.
Lo que viene es mucho mejor.  Tú no sabes que la luna no se queda sola, se alegra en un mar de olas
Y le dice a la amapola, que  espera su cariñito, como la güira espera tambora.
Que todo tiene su hora, debajo del sol naciente, espera tu amor  bendito de nada vale ser impaciente.
El mar rodeado de estrellas, el canto de las palmeras.

La risa del horizonte y la lluvia todos son para ti,
El rojo de las cayenas y el cielo de nubes bellas fueron hechos para ti. Son para ti

Que todo tiene su hora
Tu ve’,  debajo del sol naciente,  espera tu amor bendito de nada vale ser impaciente.
Ay no
Se alegra en un mar de olas, y  le dice a la amapola, que  espera su cariñito, como la güira espera tambora.
Que todo tiene su hora,  tu ve’, debajo del sol naciente, ya viene tu amor bendito de nada vale ser impaciente.
Ay no
Si es un regalo del Señor, ser impaciente ay no, si es  un regalo del Señor.

 

Comentario

 

El amor trasciende los meros sentimientos y la atracción física y emocional que puede generarles un chico o una chica por la que se sienten atraídos y como todavía no hay profundidad, es muy fácil que los noviazgos se rompan con facilidad, y a veces no de la mejor manera.

Juan Luis tiene una hija adolescente, a la que dedicó esta hermosa canción.

Él la consuela  haciéndole ver que el haber amado, no es algo malo para ella, y que no debe renunciar al amor.

También le hace ver que el verdadero amor aún no ha llegado, y que debe tener paciencia.

La vida no es algo doloroso y trágico. Toda la belleza de la creación le demuestra que el Universo no es un infierno, y que la alegría que Dios nos brinda cada día está a su disposición.

Al final de la canción, Juan Luis aclara que el verdadero amor, y la oportunidad de amar, son un regalo de Dios.

Uno debe creer y esperar, no debe desilusionarse, si uno confía en el Señor, el amor verdadero llegará a nuestra vida. Hay que saber ver con una mirada de fe.

El verdadero amor no es egoísta, ni se centra en mis propios intereses.

A veces se llama amor a lo que no es más que un egoísmo disfrazado.

El sufrimiento que nos causan las desilusiones y traiciones sufridas tampoco son algo inútil.

El dolor por un amor perdido nos debe hacer recordar que uno siempre madura aprende y se enriquece personalmente, aún incluso con el dolor y el fracaso.

La frase “todo tiene su hora”, y el consejo de seguir adelante con paciencia y esperanza, son una enseñanza que recibió Juan Luis de su amigo Johnny  Ventura, un cantautor dominicano, que él siempre había admirado.

Él le dio un consejo hermoso en los comienzos de su carrera.

Un día estando Juan Luis en su casa, Johnny fue hasta su residencia y sin desmontarse de su vehículo al que él llamaba “Su Caballo” le dijo: “Vine a decirte amigo que tengas paciencia, y que todo tiene su hora. Recuerda que al arbusto que da frutos es al que se le tiran piedras, sigue  hacia adelante y recuerda siempre lo que te acabo de decir”. Fue el consejo de Ventura  para el joven que años mas tarde se convertiría en la referencia musical de República Dominicana y Latinoamérica.

Las palabras de su amigo fueron palabras alentadoras que lo llenaron de fuerzas y que le permitieron continuar con más tranquilidad su carrera.

Por eso Juan Luis se las recuerda a su hija adolescente Paulina.

 

La fuente de inspiración más importante.

Pero además de los consejos de su amigo, debemos descubrir que hay una fuente de inspiración más básica en la fe cristiana evangélica que Juan Luis Guerra profesa.

Esta proviene de la Escritura, y sobre todo la encontramos en este pasaje del Libro del Eclesiastés un hermoso libro sapiencial del Antiguo Testamento.

Allí se dice:

“Todo tiene su tiempo y su momento bajo el cielo. Su tiempo el nacer,

y su tiempo el morir, su tiempo el plantar, y su tiempo el arrancar lo plantado.

Su tiempo el matar, y su tiempo el sanar,

su tiempo el destruir, y su tiempo el edificar.

Su tiempo el llorar, y su tiempo el reír.

Su tiempo el lamentarse, y su tiempo el danzar.

Su tiempo el lanzar piedras, y su tiempo el recogerlas,

su tiempo el abrazarse y su tiempo el separarse, su tiempo el buscar,

su tiempo el perder, y su tiempo el guardar, su tiempo el tirar.

Su tiempo el rasgar y su tiempo el coser.

Su tiempo el callar y su tiempo el hablar.

Su tiempo, la guerra y su tiempo la Paz.

Eclesiastés. 1, 1-8.

 

Y en todo esto, nada pasa por casualidad, sino que es la mano de Dios, y su bondad la que nos guía en el camino de nuestra vida.

 

Nota aclaratoria.

La güira es un instrumento auténticamente popular en la nación dominicana ocupando un sitio importante dentro de su patrimonio cultural. Aunque guarda ciertas semejanzas con el güiro o bangaño, se diferencia claramente de este por su construcción de metal. El sonido particular que produce al ser rasgado constituye, junto con la tambora, la base rítmica del merengue típico dominicano. Actualmente, se utiliza en la sección rítmica de géneros de música popular dominicana como la bachata y el merengue.  La güira se toca sosteniéndola verticalmente al empuñar su asa con una mano. Con la otra mano, una baqueta o «gancho» que termina en forma de peine de púas metálicas rasca las estrías o “gránulos” que presenta la superficie del instrumento. Es parecido a un rallador para queso.

 

Datos sobre el autor de la canción.

Su nombre y el nombre artístico coinciden. Se llama Juan Luis Guerra Seijas, y nació el 7 de Junio de 1957.

De nacionalidad dominicana, y está casado con Nora Clementina Altagracia. Tiene dos hijos: Jean Gabriel de 18 años y Paulina de 14.

Desde que comenzó a cantar públicamente en 1984 se lanzó firmemente al estrellato. Muchos conocemos sus primeras canciones, como “La Bilirrubina”, “Ojala que llueva Café” “Quisiera ser un pez” Su ritmo preferido es el merengue, con fusión de salsa y pop latino.

Ha vendido más de 30 millones de discos y ganado diversos premios entre los que figuran 3 Grammys latinos. Su canción es de una poesía finísima y sus mensajes transcurren entre las canciones más románticas, que reflejan una visión positiva de la vida, y notablemente influenciadas por el mensaje evangélico.

No faltan en ellas la denuncia contra la corrupción, las injusticias, y la apuesta por crear una sociedad más justa y digna. Sigue estando de moda, y lo seguirá estando mientras siga cantando.

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