VATICANO: EL DIÁLOGO CON CHINA

China: catedral de San Francisco en Xi’an

Según el presbítero Bruno Fabio Pighin, docente universitario, canonista y experto en el diálogo con Pekín, las conversaciones del Vaticano con el gobierno chino “se dan en forma reservada pero con continuidad, frecuencia, regularidad y oficialidad. Los objetivos por parte del Vaticano son poner fin a la clandestinidad de millones de fieles en China donde no hay dos Iglesias y nunca hubo ningún cisma, asegurar al gobierno el respeto de los católicos, reconsiderar el rol de la Asociación Patriótica para que aclare definitivamente su índole civil y no eclesiástica terminando de reivindicar competencias estrictamente religiosas y entrometerse en los nombramientos episcopales”.

Junto a estos tres puntos esenciales está el tema del número y los límites geográficos de las circunscripciones eclesiásticas que han sido unilateralmente reducidas de 137 a 98; además el reconocimiento vaticano a la llamada Conferencia Episcopal China, hasta ahora imposible ya que incluye obispos ilegítimos y descarta los reconocidos por el Vaticano. El problema más importante y urgente es el nombramiento de los futuros obispos y la normalización de los que ya están consagrados. Para el Vaticano todos los obispos chinos, también los obispos ordenados sin permiso pontificio desde 1958 y por lo tanto ilegítimos, han sido válidamente consagrados. Entre los oficiales hay numerosos obispos legítimamente consagrados y también reconocidos por el gobierno, otros ordenados sin permiso pontificio y después legitimados, algunos ilegítimos pero fácilmente legitimables. En cuanto a los clandestinos, hay unos 30 no reconocidos por el gobierno. Para sanar esta situación, estos deberían hacer una declaración de respeto para la autoridad civil y de unión con todas las diócesis oficiales chinas y la Iglesia universal. “Todo esto se podría lograr más fácilmente con un nuncio delegado apostólico en Pekín que tuviera una postura mediadora entre el gobierno, la Iglesia local y el Vaticano. Se podría llevar a un entendimiento sobre la autorización para que la asamblea diocesana legítimamente convocada pueda indicar el perfil del obispo deseado sin hacer nombres. Por ahora no se da otro camino posible, en forma temporánea, que un acuerdo para que el estado tenga el derecho de presentar algunos candidatos y el Vaticano elija uno de ellos. En el caso que nadie resulte aprobado por el Vaticano, el estado debería presentar una segunda lista de candidatos, considerados más idóneos”. El actual obispo de Hong-Kong Michael Yeung también apoya este dialogo que promueve el Vaticano: “El Papa busca allanar el camino para la evangelización de China; si solo el 1% de los 1.400 millones de chinos fueran católicos, serían más que en toda Europa. Hay mucha gente que aún no ha tenido la oportunidad de recibir el Evangelio”. El 19º Congreso Comunista Chino celebrado recientemente ha vuelto a pretender la “chinización” de las religiones: “Las religiones en China han de ser chinas, sin interferencias extranjeras y adaptarse a la sociedad socialista”.

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