(cultura) Estoy contigo – Canción de “La oreja de Van Gogh”

El pasado 21 de setiembre conmemorábamos el día mundial del Alzheimer.

Esta enfermedad se llama así por el siquiatra Alois Alzheimer, quien a mediados del siglo pasado identificó por primera vez, en un examen microscópico, el terrible deterioro neuronal que este mal neurodegenerativo le causa al cerebro de los seres humanos a los que afecta.

 

Tú que me mirabas como nadie supo mirar
Tú que protegías la vela si empezaba a temblar
Tú que me leías cuentos que me hicieron volar

Y ahora tu memoria se escapa con mi vida detrás

Tú, mi estrella despistada en la noche
Tú que aún brillas cuando escuchas mi voz

Estoy contigo, estoy contigo

Tú que recogías las hojas que mi otoño dejó
Tú que interpretabas mis penas con un poco de humor
Tú que despejabas mis dudas con el viento a favor
Y ahora va colándose el frío del inverno en tu voz

Tú mi estrella despistada en la noche
Tú que aún brillas cuando escuchas mi voz

Estoy contigo, estoy contigo

Y cuando sientas que tus manos no se acuerdan de ti
Y que tus ojos han borrado el camino Estoy contigo, estoy junto a ti

Para darte mis palabras
Si tus labios ya se han dormido
Devolverte tus latidos
Todo lo que hiciste por mí

Cuando creas que la vida se ha olvidado de ti
No dejaré de susurrarte al oído
Que estoy contigo, que estoy contigo

Cuando llegue la nostalgia a separarte de mí
Yo gritaré para que escuche el olvido
Que aún no te has ido, que yo sigo aquí Siempre junto a ti

Estoy contigo
Estoy junto a ti

Estoy contigo
Que estoy junto a ti
Que estoy junto a ti
Estoy contigo
Estoy junto a ti

 

Comentario

No se conoce aún el origen de esta enfermedad que afecta al 40% de los ancianos mayores de 60 años, antes no se lo distinguía de una variedad de trastornos que se diagnosticaban con el título global de “demencia senil”.  Sólo existen teorías, no se han identificado ni virus ni bacterias que lo pudieran causar. Al parecer son “priones”, pero ni eso está comprobado (los priones son fragmentos de proteínas que dañan los enlaces y las membranas celulares de los seres vivos afectados; se sabe que la enfermedad de la vaca loca y algunos males como el Kuru, que afectan a seres humanos están causados por estos agentes patógenos).

Pero este trastorno se distingue claramente de los otros. Tiene una causa física pero afecta también sicológicamente a los enfermos.

Estos van perdiendo poco a poco los recuerdos, luego empiezan a perder su memoria.

Terminan retrocediendo en ella, hasta su infancia, y dejan de reconocer a sus familiares más cercanos.

Se altera su carácter, se vuelven obsesivos y paranoicos, hasta que pierden incluso la capacidad de controlar las más pequeñas cosas diarias de una vida normal, como vestirse, atarse los zapatos, hacerse la comida, incluso para caminar deben ser apoyados y se vuelven cada vez más dependientes.

El proceso dura aproximadamente 10 años y termina con la muerte.

No hay cura, ni se está cerca de encontrarla. Sólo hay medicamentos que la contienen y dietas preventivas ricas en selenio, muy abundante en los frutos secos como las nueces o las almendras por ejemplo.

Hay dietas preventivas que muchos médicos sostienen se deben administrar a los ancianos para que no les afecte este mal. Pero aún es todo incierto.

 

El amor es el mejor remedio 

Mas hay algo que aún los médicos y siquiatras recomiendan encarecidamente: el amor.

Esta es la mejor terapia. Esto es lo que la canción de la Oreja de Van Gogh recomienda.

El enfermo se va encerrando poco a poco en un mundo imaginario y personal, construido con sus recuerdos más antiguos. Algunos creen incluso que son niños, y no se dan cuenta de lo que viven, y de quien los rodea.

El Dr. Alzheimer cuenta que una de sus pacientes, estaba acostada en la cama con su esposo, y preguntó: “¿Quién es este hombre que se acostó en mi cama?” Ella decía que no se había casado aún y no lo reconocía.

Pero hay algo que los afecta, son los abrazos y la ternura. Aunque no puedan reconocer al que se los da, lo reciben con cariño y los calma.

La insistencia de la frase “Estoy contigo” lo demuestra. El mensaje no puede ser más claro. Puede ser un hijo o una hija o una nieta o un nieto el que le habla al enfermo.

Él reconoce que cuando estaba sano, ese anciano (o anciana) enfermo le brindó su ternura y cariño, lo hizo vivir en un mundo maravilloso de amor y sueños, y que ahora es el turno suyo de confortarlo y ampararlo.

Le dice que está aún vivo y que estará junto a él siempre, que no lo abandonará nunca.

 

Entre la angustia y la esperanza

Es muy doloroso para los familiares cercanos tratar a un enfermo que por largos años va retrayéndose en sí mismo y aislándose del mundo.

Alguien querido que nos va dejando cuando aún respira, y que no puede nunca despedirse con coherencia.

Sin embargo no estamos solos. Nunca dejamos (aunque nuestro cerebro se destruya) de ser seres humanos. Nunca dejamos de sentir y dar cariño.

Y hay alguien que nunca nos dejará. Y no sólo se habla aquí de los familiares cercanos. Estamos hablando de aquel que dijo:

 “Yo estoy con ustedes todos los días, hasta que se termine este mundo.”

Mt. 28,20

Eduardo Ojeda

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