AMÉRICA LATINA: TERMINA EL AÑO DE LUTERO

Jorge Costadoat, teólogo

También en la Iglesia Católica se han celebrado los aspectos positivos de la Reforma Protestante para subrayar lo que nos une al terminar, en este mes de octubre, el Año de Lutero. Según el teólogo chileno Jorge Costadoat “los aspectos positivos se dejan ver entre nosotros en la importancia dada hoy a la Palabra de Dios, al bautismo como el común denominador de la única Iglesia de Cristo, al carácter de servicio de los ministerios, a la libertad de los cristianos para pensar, expresarse y exigir las reformas necesarias en la Iglesia… Es innegable el influjo benigno de los protestantes en algunos movimientos ecuménicos y en las comunidades eclesiales de base de la Iglesia popular en América Latina. La Iglesia en nuestro continente puso la Escritura a disposición de campesinos y obreros, de la gente ignorada y explotada para que conocieran al Dios de la vida y de los pobres.  Muchos analfabetos aprendieron a leer con la Biblia, el único libro presente en sus casas. Los protestantes por su parte tendrán que reconocer que se es fieles a la Escritura cuando se la conserva en el marco de una Tradición interpretativa y que, para ser verdaderamente plural, su interpretación requiere de un autoridad que cuide la comunión”.

Con motivo de la fecha del 31 de octubre, conmemorativa del comienzo de la Reforma, el p. Alejandro Moral Antón prior general de los Agustinos, la Orden a la que pertenecía Martin Lutero, en una carta a los 3.000 Hermanos también opinó sobre aspectos positivos y negativos. Reconoció en Lutero como aspectos positivos la revalorización del individuo, la promoción de la libertad de conciencia y del sacerdocio de todos los bautizados, la reforzada confianza en Dios, el acercamiento de la liturgia al pueblo, el sentido comunitario de la fe, una sana laicidad y el retorno a la Biblia y a lo esencial del Evangelio. Deploró sin embargo su intolerancia, agresividad e incapacidad de reconocer errores, el odio al Papa con  exagerados insultos y agresiones a la Iglesia de Roma, su servilismo a los príncipes alemanes, la negación de la libre voluntad del hombre, el rechazo de la misa como sacrificio, la negación del sacerdocio ministerial, la demolición del magisterio eclesiástico en la Iglesia… Por su parte el cardenal Kurt Koch, del Pontificio Consejo por la Unidad de los Cristianos dijo: “Es muy positivo que se haya celebrado esta conmemoración en común con los protestantes y con pocos tonos polémicos. Hubo diez años de preparación y progresivamente nos hemos concentrado en lo que nos une: la fe en Jesucristo. Un fuerte testimonio ecuménico se dio en Lund el año pasado; la conmemoración se dio de manera distinta en Alemania y en Suiza y en los países del norte europeo donde la Reforma no fue un movimiento de pueblo sino la decisión de las autoridades políticas. Falta ahora entre los teólogos un estudio conjunto sobre la Iglesia, la eucaristía, el ministerio y los temas éticos. Una vez lograda la unidad sobre estos temas, puede haber diversidades, lo que hoy se llama “diversidad reconciliada”.

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