BRASIL: AMAZONIA Y VIOLENCIA

 

Obispo Giovenale, durante el Corpus Christi

Amazonia es la mayor reserva tropical del planeta. Según la Comisión Pastoral de la Tierra (CPT), el 57% de los conflictos violentos por la tierra se producen en la Amazonia pese a que es una región donde vive solo el 12% de la población. La violencia se ha incrementado y este año (hasta agosto) ya hubo 55 personas asesinadas. Los crímenes por la tierra y la madera se producen en las zonas más aisladas donde no hay protección estatal ni legal y las víctimas son principalmente (el 97%) indígenas y pequeños agricultores por parte de ocupantes ilegales y grandes terratenientes. La CPT registra además cantidad de otras violencias como trabajo esclavo, maltrato a las mujeres, torturas etc. En Rondonia un pistolero profesional cobra entre 1.500 y 3.000 dólares por realizar un “servicio”, dependiendo de la “importancia” del que debe desaparecer. La deforestación ilegal avanza sin parar; en una semana suelen quedar arrasadas  40 hectáreas de foresta. Según datos de IMPE, instituto ambientalista de Brasil, entre agosto de 2015 y julio de 2016 se han arrasado 8 mil kilómetros cuadrados de selva amazónica; en doce meses la deforestación creció 29%. Por otra parte, desde 1985 hubo 1.387 homicidios; de estos, solo 112 casos llegaron a los tribunales con 31 mandantes condenados y 14 absueltos; de los sicarios o ejecutores solo 92 fueron condenados. La Conferencia Episcopal Brasilera hace tiempo reclama una reforma agraria, el respeto de las leyes, el fin de la impunidad condenando la “ley del más fuerte” y respaldando a indígenas y campesinos. Para agravar más las cosas el actual presidente Michel Temer abolió, a pesar de las protestas de muchos sectores de la sociedad y de la Iglesia, un área fiscal protegida de 47 mil kilómetros cuadrados de selva, para entregarla a empresas mineras. Desde hace 30 años esa reserva se mantenía intocable. Esa área es mayor que Suiza y es rica en oro, manganeso, tántalo, piedras preciosas  y hierro y allí se encuentran tierras indígenas. Según expertos en la materia, el decreto de Temer ha sido el ataque más fuerte a Amazonia en los últimos 50 años. Ni la Transamazónica (ruta de 5 mil km. que cruza Brasil septentrional de este a oeste) ha hecho tanto daño. El arzobispo de Santarem Flavio Giovenale ha comentado: “Este decreto nos ha tomado por sorpresa a nosotros y a todo el pueblo de Brasil. Se han unido los grandes latifundistas, grupos conservadores como los neopentecostales protestantes y los que financian las milicias privadas”. El gobierno con esto piensa mejorar la economía, en grave crisis, sin importarle las consecuencias para el ambiente amazónico y las comunidades locales. Con esto, lo que aumentará será la violencia.

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