URUGUAY: Situación sobre niveles de pobreza e indigencia

El pasado mes de Abril el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) publicó su Informe Anual sobre el estado de situación de la pobreza en Uruguay según el método de línea de pobreza. Este método parte de valorizar económicamente una canasta básica de alimentos. Los hogares cuyos ingresos per cápita no superen ese valor se consideran hogares indigentes. Los hogares pobres mientras tanto son aquellos cuyos ingresos per cápita no superan el valor de la canasta básica de alimentos así como de una canasta de otros bienes y servicios.

Según se desprende del Informe (puede leerse su versión completa en www.ine.gub.uy) el 0,2% de las personas vive en hogares indigentes (esto es, 2 de cada 1000 personas). Ese porcentaje aumenta sensiblemente entre menores de 6 años de edad. En este corte etáreo, la proporción de indigentes es de 6 cada 1000.

Mientras tanto los hogares bajo la línea de pobreza representan en 2016 al 6,2% del total. Dado que los hogares pobres cuentan con mayor cantidad de habitantes, el porcentaje de personas bajo línea de pobreza aumenta al 9,4%, siendo mayor la incidencia en Montevideo con respecto al interior del país.

Al igual de lo que sucede con la indigencia, la pobreza es más acuciante entre niños y jóvenes. El porcentaje de niños pobres menores a 6 años de edad es del 20,1%. Dicho de otra manera, uno de cada cinco niños menores de 6 años es pobre en Uruguay.

Debe destacarse que las estadísticas sobre pobreza han venido mejorando en Uruguay en los últimos 15 años. Esta evolución favorable, sin embargo, debe matizarse tanto por las limitaciones en este tipo de mediciones como por la lectura específica que podemos hacer en algunos indicadores en particular. Respecto a lo primero, la principal debilidad del método de línea de pobreza es que no toma en cuenta las vulnerabilidades que todavía pueden tener las personas u hogares que hoy ganan por encima del valor de las canastas de referencia pero que no han logrado mejoras significativas en lo que refiere al acceso a determinados factores de inclusión como puede ser educación o vivienda digna. Respecto a lo segundo, ciertos indicadores sociales en Uruguay muestran deterioro en algunos territorios en particular. Ese es el caso de los asentamientos (4% de los hogares del Uruguay están en asentamientos precarios). En algunos departamentos del interior del país, el número de hogares en asentamientos ha aumentado en los últimos años. Lo mismo ocurre con la población en situación de calle. Si bien prácticamente no se ven niños viviendo en las calles, como ocurría hasta hace pocos años atrás, la población adulta en situación de calle ha venido aumentando en el país. En Montevideo, por ejemplo, el número de personas en situación de calle aumentó 23% en el último lustro según Censo del Mides (2016).

Otro aspecto es el relacionado a la distribución del ingreso. Estas medidas son más complejas desde el punto de vista metodológico y estadístico. Sin embargo, diversos estudios en Uruguay confirman que hubo una tendencia hacia la concentración de la riqueza desde los años 90s que se detiene en 2007 (ese año comienza a operar el impuesta a la renta).  Desde entonces se observa un sostenido aunque muy gradual descenso. Hoy el índice de desigualdad de los ingresos per cápita de los hogares se encuentra en el nivel más bajo desde la restauración democrática.

PABLO GUERRA

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