¿CARDENALES EN LA PICOTA?

Han arreciado últimamente fuertes críticas al Papa por el relevo de dos cardenales. Con el cardenal George Pell el Papa simplemente ha seguido el procedimiento de siempre en el caso de presunta pedofilia: tolerancia cero, colaboración con la justicia ordinaria, ninguna condena antes de la sentencia. Todos recuerdan como los cardenales Bernardin de Chicago y Barbarin de Lión, falsamente acusados, resultaron inocentes.

Es manifiesto además el alivio que ha significado el retiro de Pell de la administración del Vaticano por sus reformas costosas e ineficaces que no lograron aún la deseada limpieza de los fondos del Vaticano. El cardenal Gerhard Muller, de 69 años, puesto en 2012 al frente de Doctrina de la Fe por el Papa Benedicto, simplemente no ha sido confirmado por otro quinquenio como ya se había anunciado para todos los jefes de los dicasterios vaticanos. La continuidad en los cargos no será “automática”. El cardenal mismo reveló que el Papa le dijo que no entendía prolongar los roles en la curia más allá de los cinco años. Que haya habido diferencias notorias del cardenal con el Papa es cierto, pero esto , como el Papa lo ha dicho varias veces, es legítimo y normal. El Papa por otra parte tiene todo el derecho de nombrar a sus colaboradores. El cardenal había sido cuestionado fuertemente desde la comisión contra la pedofilia que está bajo la jurisdicción de la Doctrina de la Fe y sus actitudes habían provocado la dimisión de Marie Collins. Muller se quedará en Roma ya que en Alemania el contexto eclesial le es contrario. Por otra parte el Papa nombró cinco nuevos cardenales, entre los cuales al que fue colaborador y por muchos años defensor del beato Arnulfo Romero, el obispo auxiliar de San Salvador, Gregorio Rosa Chavez. Una de sus primeras declaraciones fue que desearía la canonización de Romero para enero de 2019 en el marco de la Jornada Mundial de la Juventud en Panamá y “así tendremos tiempo para trabajar a fondo para lograr el milagro de la paz, el verdadero milagro de Romero”. Contó también de la amistad de Romero con el cardenal argentino Eduardo Pironio. “Romero era muy reticente con el documento de Medellín, muy crítico con la teología de la liberación. Cambió de idea cuando escuchó a Pironio en un retiro en Guatemala para los obispos de América Central en 1974. Cuando iba a Roma, siempre visitaba a Pironio. Frente a las acusaciones, Pironio lo alentaba contándole que él también había sido acusado y que en Roma circulaba un panfleto sobre “Pironio pirómano”.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s