(TC) Una interpelación al Uruguay desde Laudato Si, que nos llama a la conversión ecológica

En la Carta Encíclica “Laudato Si” (i) el Papa Francisco realiza un llamado urgente a “unir a toda la familia humana en la búsqueda de un desarrollo sostenible e integral” (LS13) y realiza un breve recorrido por los principales aspectos de la actual crisis ecológica, apoyado en las evidencias científicas.

Proponemos confrontar, a modo de ejemplos, algunos aspectos de la crisis ecológica planteados por Francisco, con la realidad ambiental Uruguaya, para luego cuestionarnos sobre la viabilidad y la pertinencia del actual modelo de desarrollo en el que el país se ha insertado. Finalmente nos preguntamos qué podemos hacer a nivel individual, familiar y comunitario, de modo de recorrer un camino de reflexión-acción-conversión, que nos ponga en sintonía con la Madre Tierra y con el Creador, y que nos comprometa fraternalmente con nuestros hermanos más vulnerados por el sistema en el que vivimos.

LO QUE ESTÁ PASANDO EN NUESTRA CASA.

En términos relativos Uruguay goza aún de muy buenas condiciones ambientales. Sin embargo esta realidad oculta problemas serios para algunos sectores de la población (agrotóxicos, residuos, calidad del agua), y una serie de problemas potencialmente graves para su conjunto, que pueden instalarse en un futuro no tan lejano (los efectos del cambio climático).

El problema del agua:

Denuncia Francisco en Laudato Si’: “Un problema particularmente serio es el de la calidad del agua disponible para los pobres, que provoca muchas muertes todos los días. Entre los pobres son frecuentes enfermedades relacionadas con el agua, incluidas las causadas por microorganismos y por sustancias químicas”. (LS29)

en bote por Aguas Corrientes, Canelones

En Uruguay, la intensificación de la producción agropecuaria y en particular la erosión del suelo, han sido las principales causas del incremento en las concentraciones de nitrógeno y fósforo en aguas superficiales. Esto puede provocar el crecimiento excesivo de algas (y en particular de algas tóxicas), afectando gravemente la calidad del agua para el consumo de ganado y para la potabilización.

En particular la calidad del agua de la cuenca del río Santa Lucía, que abastece de agua potable a más de la mitad de la población del país, se ha deteriorado severamente en los últimos años, comprometiendo la inocuidad del agua potable durante eventos de floración de algas. Esto posiblemente no sea motivo de preocupación para quienes pueden comprar agua embotellada o instalar filtros en sus grifos, pero representa una amenaza para las familias de menores recursos y en particular para la salud de sus niños.

Los cultivos transgénicos:

Francisco aborda también este asunto en profundidad:

Si bien no hay comprobación contundente acerca del daño que podrían causar los cereales transgénicos a los seres humanos, y en algunas regiones su utilización ha provocado un crecimiento económico que ayudó a resolver problemas, hay dificultades importantes que no deben ser relativizadas. En muchos lugares, tras la introducción de estos cultivos, se constata una concentración de tierras productivas en manos de pocos debido a la progresiva desaparición de pequeños productores que, como consecuencia de la pérdida de las tierras explotadas, se han visto obligados a retirarse de la producción directa. Los más frágiles se convierten en trabajadores precarios, y muchos empleados rurales terminan migrando a miserables asentamientos de las ciudades. La expansión de la frontera de estos cultivos arrasa con el complejo entramado de los ecosistemas, disminuye la diversidad productiva y afecta el presente y el futuro de las economías regionales. En varios países se advierte una tendencia al desarrollo de oligopolios en la producción de granos y de otros productos necesarios para su cultivo, y la dependencia se agrava si se piensa en la producción de granos estériles que terminaría obligando a los campesinos a comprarlos a las empresas productoras.” (LS134)

En Uruguay, la producción agrícola comenzó una gran transformación a partir del año 2003 debido al ingreso de capitales extranjeros atraídos por la alta rentabilidad de la soja transgénica, demandada por China, que en menos de 10 años pasó de ser marginal, a liderar junto con la carne y la celulosa el ranking de los productos de exportación.

La tierra en propiedad de uruguayos cayó del 90% al 50%, y el número de productores familiares se redujo en un 25% entre el 2000 y el 2011, según los censos agropecuarios. En el mismo período el área arrendada para producción agrícola creció año a año, superando rápidamente al área explotada por los propietarios de la tierra. Esto no es indiferente al ambiente: Para quien arriendan la tierra buscando obtener alta rentabilidad en el corto plazo, garantizar la sostenibilidad de los recursos naturales va en contra de su principal objetivo.

El paquete tecnológico para la producción de soja transgénica, se basa en la siembra sin laboreo previo de la tierra, de semillas transgénicas resistentes a un herbicida que se usa sistemáticamente junto con fertilizantes químicos para lograr un alto rendimiento de los cultivos. La búsqueda de la máxima rentabilidad ha llevado a la sobreexplotación de la tierra con monocultivo de soja y sin rotación, perjudicando su productividad de largo plazo, aumentando la pérdida de suelos por erosión e incrementando el uso de agrotóxicos. Esta situación ha llevado al gobierno a imponer a los productores la presentación de planes sostenibles de uso y manejo del suelo.

Los agrotóxicos:

El problema de los agrotóxicos no podía estar ausente en Laudato Si’:

Existen formas de contaminación que afectan cotidianamente a las personas…fertilizantes, insecticidas, controladores de malezas y agrotóxicos en general. La tecnología que, ligada a las finanzas, pretende ser la única solución de los problemas, de hecho suele ser incapaz de ver el misterio de las múltiples relaciones que existen entre las cosas, y por eso a veces resuelve un problema creando otros.” (LS20).

La denuncias por mala aplicación de agrotóxicos se multiplicaron en los últimos años, porque estos han llegado en muchos casos a aguas superficiales y subterráneas, han invadido predios vecinos, poblados y hasta escuelas rurales, afectando a personas con intoxicaciones agudas y padecimientos crónicos, matando animales y colmenas, y afectando gravemente la producción de pequeños productores familiares. La contaminación de las aguas subterráneas, es particularmente grave en el medio rural donde muchas veces los lugareños no cuentan con una fuente de agua alternativa.

Los residuos:

La cultura del descarte y su impacto en la vida de los más pobres es una preocupación central de Francisco:

Hay que considerar también la contaminación producida por los residuos, incluyendo los desechos peligrosos presentes en distintos ambientes. Se producen cientos de millones de toneladas de residuos por año, muchos de ellos no biodegradables: residuos domiciliarios y comerciales, residuos de demolición, residuos clínicos, electrónicos e industriales, residuos altamente tóxicos y radioactivos. La tierra, nuestra casa, parece convertirse cada vez más en un inmenso depósito de porquería.” (LS21).

Estos problemas están íntimamente ligados a la cultura del descarte, que afecta tanto a los seres humano excluidos como a las cosas que rápidamente se convierten en basura.” (LS22)

En Uruguay el crecimiento económico de los últimos 15 años ha estado acompañado por un incremento en la generación de residuos. Por cada uruguayo se genera más de un kilogramo de residuos cada día. La mayor parte se acumula día tras día en vertederos o rellenos sanitarios, incluyendo residuos tóxicos. Solo una fracción de los materiales reciclables se recupera gracias al trabajo de miles los clasificadores que trabajan largas jornadas, en condiciones climáticas adversas, sin un ingreso seguro, sin cobertura de salud y sin derecho a jubilación. Realizan un servicio ambiental de gran valor para la sociedad, pero ellos mismos viven en condiciones ambientales de alta vulnerabilidad, son descartados por la sociedad.

El cambio climático:

Por los múltiples y crecientes impactos sobre la vida en el planeta, y en particular sobre la vida de los más pobres, el cambio climático es el problema ambiental que más preocupa al Papa Francisco:

Uruguay: destrucción de monte nativo

El cambio climático es un problema global con graves dimensiones ambientales, sociales, económicas, distributivas y políticas, y plantea uno de los principales desafíos actuales para la humanidad. Los peores impactos probablemente recaerán en las próximas décadas sobre los países en desarrollo. Muchos pobres viven en lugares particularmente afectados por fenómenos relacionados con el calentamiento, y sus medios de subsistencia dependen fuertemente de las reservas naturales y de los servicios ecosistémicos, como la agricultura, la pesca y los recursos forestales”. (LS25)

El actual y acelerado cambio climático, es consecuencia fundamentalmente de la magnitud de las emisiones de gases de efecto invernadero, asociada a los altos niveles de producción y consumo de las últimas décadas.

La economía uruguaya está basada fundamentalmente en la producción agropecuaria, lo cual la hace particularmente vulnerables a las condiciones climáticas. El principal problema en la actualidad es la variabilidad climática interanual, y hay evidencias de que el cambio climático podría agudizar esta variabilidad, así como incrementar la ocurrencia y magnitud de eventos extremos, como sequías, inundaciones y tornados.

Otro sector de gran importancia para la economía uruguaya es el turismo, favorecido por la belleza de nuestras costas. Como consecuencia del calentamiento global el nivel del mar se incrementará entre 2 y 10 centímetros por década en el correr del presente siglo. Esto combinado con las marejadas de tormenta aumentará la erosión de la costa y los daños a la infraestructura, así como a los ecosistemas costeros.ii Según estos pronósticos, nuestras playas tal como las conocemos, en algunas décadas serán parte de la historia nacional.

LA RAIZ HUMANA DE LA CRISIS ECOLÓGICA.

Cabe preguntarse ¿Estos problemas tienen alguna raíz común?

El Papa Francisco nos da una respuesta:

La economía asume todo desarrollo tecnológico en función del rédito, sin prestar atención a eventuales consecuencias negativas para el ser humano… En algunos círculos se sostiene que la economía actual y la tecnología resolverán todos los problemas ambientales, del mismo modo que se afirma, con lenguajes no académicos, que los problemas del hambre y la miseria en el mundo simplemente se resolverán con el crecimiento del mercado. (LS109)

El crecimiento de la economía Uruguay con una tasa promedio del 4.4% en los últimos 10 años, ha tenido un costo ambiental importante, que la tecnología no necesariamente podrá resolver. El ánimo de lucro en el corto plazo del capital privado y la limitada capacidad de control de las autoridades ambientales, pese al avance de la legislación ambiental, conducen al deterioro de recursos naturales, en particular de la tierra, del agua y de la biodiversidad, alternado los ecosistemas y poniendo en riesgo los servicios ambientales que estos nos brindan y que son vitales para la sostenibilidad del sistema productivo.

Ha sido notable la reducción de la pobreza y de la indigencia en Uruguay durante los últimos quince años, lo cual es un logro de tremenda importancia para nuestra sociedad. Sin embargo debemos cuestionarnos sobre la sostenibilidad de este progreso: Si seguimos contaminando nuestras fuentes de agua, perdiendo la riqueza de nuestro suelo, acumulando residuos tóxicos en el ambiente, o dañando nuestros ecosistemas ¿Cuánto más puede sostenerse el crecimiento económico? ¿Este crecimiento implica desarrollo? ¿Qué tipo de desarrollo?

El Desarrollo Sostenible se define como aquel que permite la satisfacción de «las necesidades de la generación presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades». ¿Hasta dónde el proceso de los últimos años ha permitido satisfacer las necesidades reales de los uruguayos más pobres? ¿Estamos poniendo en riesgo las posibilidades de las generaciones futuras? ¿Cuáles son las necesidades humanas fundamentales y cómo se satisfacen?

En “El Desarrollo a Escala Humana”iii encontramos importantes pistas para contestar estas preguntas. Los autores plantean que las necesidades humanas fundamentales no dependen del individuo ni de la cultura en la que vive, sino que son universales. Postula un sistema compuesto por nueve necesidades: Subsistencia, Protección, Afecto, Entendimiento, Participación, Ocio, Creación, Identidad y Libertad, y plantea que la insatisfacción de cualquiera de estas necesidades implica una forma de pobreza. Sugiere también que la Trascendencia es una necesidad emergente de nuestra época. Visto con esta perspectiva, el problema de la pobreza en Uruguay está aún muy lejos de resolverse, y seguramente no requiere mayores niveles de producción y consumo, sino otra forma de producir y nuevos patrones de consumo.

El típico error que se comete en la literatura y análisis acerca de las necesidades humanas es que no se explicita la diferencia fundamental entre lo que son propiamente necesidades y lo que son satisfactores de esas necesidades”…“Lo que esta culturalmente determinado no son las necesidades humanas fundamentales, sino los satisfactores de esas necesidades. El cambio cultural es, entre otras cosas, consecuencia de abandonar satisfactores tradicionales para reemplazarlos por otros nuevos y diferentes”. (El Desarrollo a Escala Humana, pp.26-27)

Y volviendo a Laudato Si’:

Lo que está ocurriendo nos pone ante la urgencia de avanzar en una valiente revolución cultural… Nadie pretende volver a la época de las cavernas, pero sí es indispensable aminorar la marcha para mirar la realidad de otra manera, recoger los avances positivos y sostenibles, y a la vez recuperar los valores y los grandes fines arrasados por un desenfreno megalómano. (LS114)

El modelo de desarrollo hegemónico es economicista y apuesta al aumento de la producción y del consumo de bienes y servicios, impulsado por los avances tecnológicos y basado en la explotación insostenible de los recursos naturales, generando niveles de desigualdad nunca experimentados por la humanidad, y ofreciendo a cambio bienes económicos que en muchos casos responden a pseudo-satisfactores inducidos por la cultura del consumo. Por ejemplo, el último modelo de teléfono celular (bien económico) se vende con la promesa de potenciar amistades (pseudo-satisfactor de la necesidad de afecto) y ofrece la sensación de pertenencia a un grupo social (pseudo-satisfactor de la necesidad de identidad).

Para avanzar en la revolución cultural que nos propone el Papa Francisco necesitamos identificar, adoptar y ofrecer satisfactores reales para las necesidades humanas fundamentales, y debemos promover únicamente el consumo de los bienes económicos que se puedan producir en forma sostenible y que potencien a estos satisfactores, priorizando las necesidades urgentes de nuestros hermanos más pobres.

Identificar, adoptar y ofrecer satisfactores genuinos para este sistema de necesidades implica un camino de reflexión-acción-conversión personal y comunitaria.


Algunas preguntas para orientar el inicio de la reflexión:

  1. ¿Por qué el Papa Francisco afirma “No hay dos crisis separadas, una ambiental y otra social, sino una sola y compleja crisis socio-ambiental”? (LS139)

  2. Considerando el sistema de necesidades y satisfactores planteado ¿Es posible reducir la pobreza sin aumentar la producción de bienes económicos? ¿Cómo?

  3. En mi familia ¿Podríamos reducir el nivel de consumo y la generación de residuos y al mismo tiempo mejorar la satisfacción de nuestras necesidades?

  4. ¿Qué satisfactores podemos desarrollar de manera comunitaria con nuestros hermanos más pobres para promover la satisfacción de sus necesidades humanas más urgentes?

Mauricio Passeggi

Docente de la Universidad de la República.
Ingeniero Químico y Magister en Ingeniería Ambiental.
Integrante de Cristianos en Red Uruguay

 

iLa carta encíclica Laudato Si’ está disponible en: http://w2.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.pdf

ii “Tercera comunicación nacional a la Conferencia de las partes en la Convención marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático”

iiiManfred Max-Neff, Antonio Elizalde y Martín Openhayn (1986). Por su vigencia recomendamos especialmente la lectura de la segunda parte de este libro. Disponible en internet: http://ipes.anep.edu.uy/documentos/unicef/materiales/cano/Desarrollo%20a%20escala%20humana_Max%20Neef.pdf

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