LA CARIDAD DEL PAPA

En la curia romana, en nombre y por mandato del papa Francisco, la Limosnería Pontificia ha sido transformada por el arzobispo polaco Konrad Krajewzki en casa de solidaridad. Él no espera que los pobres, migrantes y vagabundos toquen a la puerta; sale a buscarlos con los voluntarios. Se ha instalado un albergue, duchas, barbería, lavandería para personas sin techo. Todo se costea con la venta de pergaminos con la bendición del Papa. El arzobispo duerme en la oficina porque ha puesto también su departamento a disposición de los refugiados, hasta que no encuentren una solución. Dijo: “Todo esto no tiene nada de heroico. Hay que ayudar  a quien vive en la necesidad y la primera necesidad es la casa. Inclusive en mi casa ha nacido una niña, hija de refugiados. Me siento una especie de abuelo, de tío. Gracias a Dios, es la vida que continúa”.

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