(editorial): VOZ QUE CLAMA EN EL DESIERTO

 

Hemos visto días pasados al presidente norteamericano Donald Trump visitar al papa Francisco, en un encuentro más bien corto y protocolar, hablando de paz. El Papa le regaló su discurso del primero de enero sobre la no violencia y sorpresivamente Trump le regaló a él los libros de Martin Luther King, el apóstol antirracista de la no violencia. Es difícil entender la contradicción que implica en el caso de Trump hablar de paz y al mismo tiempo recortar en Estados Unidos los gastos sociales, la protección del medio ambiente, la ayuda humanitaria internacional, y aumentar sustancialmente los gastos militares y la venta de armas a países en guerra. El mismo Papa Francisco que ya repetidas veces había condenado la producción, venta y tráfico de armas, en un videomensaje posterior a la visita de Trump dijo: “Es una absurda contradicción hablar de paz y promover y consentir el comercio de armas”. Ya en Egipto había declarado: “Si las armas son producidas y comercializadas, tarde o temprano serán utilizadas”. Pero su voz no es escuchada. Es contradictorio hablar de paz y salir de esos Acuerdos de París sobre medio ambiente, que han sido apoyados por el Papa y firmados por 200 países incluido Estados Unidos; y tan solo para favorecer el lobby petrolero. No es nada nuevo porque en todo el mundo van surgiendo corrientes racistas y antipopulares que predican un rancio patrioterismo, se dejan comprar por las grandes empresas y levantan muros para defender las riquezas, los privilegios y los monopolios; de estos muros ya hay más de setenta en el mundo. Esta ola capitalista, en la que ha crecido el magnate Trump, lleva a la desigualdad creciente y a las guerras. Según OXFAM, hoy 8 personas poseen una riqueza equivalente a la de 3.600 millones de personas. Las reivindicaciones sociales son desautorizadas como populismos. La ayuda humanitaria a África, de la que se siguen sacando y robando sus valiosos recursos naturales, ha quedado entre los buenos propósitos. A estos países se les vende armas. Lamentablemente hay ausencia de normas internacionales sobre el comercio de armas. Se ha dicho que el comercio mundial de la banana está mejor regulado que la venta de armas. Desde hace tiempo el Vaticano pidió a la ONU, como un deber grave e impostergable, reglamentar la producción y el comercio de armas a través de un tratado internacional. Los países más desarrollados (que se titulan civilizados) son los que más exportan armas. Las guerras dejan intactas las verdaderas causas de los conflictos y la paz obtenida por las guerras, prepara nuevas guerras.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s