ANIVERSARIO: HACE 20 AÑOS, EL VIAJE PAPAL FALLIDO

Antigua ciudad de Ur

Fue en 1997 que en la perspectiva del Jubileo del 2000, el Papa Juan Pablo II pensó visitar y rezar en los lugares más sagrados de la Biblia. Quería empezar por UR de los caldeos, patria de Abrahán y seguir después por el Sinaí, el monte Nebo desde donde Moisés vio la tierra prometida antes de morir y la Tierra Santa. En dos viajes sucesivos, en febrero y marzo del 2000 el Papa pudo visitar esos lugares, menos el primero que pensaba realizar en 1999. UR está situada al sur de Irak en una zona desierta cerca del delta del río Éufrates. De la antigua UR quedan algunos restos arqueológicos, por ejemplo del palacio real y de los templos. UR era el centro en aquel entonces de la antigua civilización sumerica y fue una de las primeras ciudades del mundo. De allí, según la Biblia, Abrahán con su esposa Sara salió hacia un tierra  prometida por Dios a él y a sus descendientes. El Papa tenía gran interés en ir allí porque Abrahán es considerado el “padre de los creyentes” también para judíos y musulmanes.

Sin embargo el contexto político del momento era difícil. En 1990 Irak había invadido el Kuwait anexándolo a su territorio. Como consecuencia Estados Unidos lideró una coalición internacional para liberar a Kuwait y agredió a Irak con la operación militar “Tormenta del desierto”. A fines de febrero del 1991 se puso fin a la primera guerra del golfo. El Papa Juan Pablo había condenado enérgicamente esa guerra, había escrito personalmente a los dos presidentes Bush y Hussein y estaba dispuesto a ofrecerse como mediador si se lo hubieran pedido. Empezó a cundir la desconfianza hacia Saddam Hussein y se le acusó de tener un programa nuclear secreto y de poseer armas químicas; lo que después resultó falso. Saddam no aceptó un control internacional y por lo tanto la ONU decretó un embargo hacia Irak; ningún avión podía volar hacia Bagdad. Estos hechos no desalentaron al Papa que envió como emisario a Baghdad al cardenal Roger Etchegaray para organizar el viaje a UR. El cardenal viajó en avión hacia Amman (Jordania) y de allí en coche se trasladó a Bagdad. Las autoridades de Irak no tenían dificultades en principio y hasta la ONU estaba dispuesta a suspender el embargo para el Papa y sus acompañantes en vuelo hacia el aeropuerto de Baghdad. Fue cuando se informó a Estados Unidos, que empezaron a surgir los problemas. Primero enviaron a Roma tres altos funcionarios para disuadir al Papa y después al mismo subsecretario del Departamento de Estado. El Papa, que ya se esperaba esta postura, siguió sin embargo organizando el viaje. El 29 junio de 1999 Juan Pablo publicó una carta ilustrando el significado de la peregrinación en preparación al gran Jubileo y dedicaba dos páginas a UR de los caldeos. En esa ocasión un grupo de intelectuales iraquíes con una carta abierta criticaron al Papa afirmando que Abrahán (que es nombrado 69 veces en el Corán) es el padre de los musulmanes y la interpretación de su figura hecha por el Papa no correspondía históricamente. Cuando se trató finalmente de definir en concreto el viaje a Ur previsto para el 1-3 de diciembre con las autoridades iraquíes, el gobierno empezó a reenviar las fechas, no anulando la visita sino postergándola, vista “la “situación anómala” que vivía el país. Efectivamente tres años después Estados Unidos con algunos aliados y sin el mandato de la ONU, agredió e invadió Irak con la excusa de la lucha contra el terrorismo; en realidad era por el petróleo. El Papa lo sabía. Envió al cardenal Pio Laghi a hablar personalmente con el presidente norteamericano George W.Bush, pidiéndole que no invadiera Irak, pero el líder rechazó la petición. Según testigos oculares, el presidente recibió la carta del Papa y ni la abrió ni la leyó; ya estaba todo decidido. Hizo un largo “sermón”, según el cardenal, defendiendo la guerra como “voluntad de Dios” para combatir “el eje del mal”. En nombre del  Papa, el cardenal le advirtió que se trataba de una “aventura” que habría tenido graves consecuencias para ambos países y para el mundo entero, sobre todo para los países árabes. Le dijo también que se habría producido una guerra civil en Irak y que Estados Unidos habría empezado la guerra pero que habría tenido mucha dificultad para salir de ella. Lo despidieron diciendo: “Lo haremos rápidamente y de la mejor forma posible”. Los hechos posteriores dieron  ampliamente razón al Papa que condenó enérgicamente la guerra como “injusta, ilegal, inmoral”. Quizás un encuentro papal con Saddam Hussein en esa ocasión fallida, hubiera ayudado a evitar los hechos catastróficos que se vinieron después y que se han prolongado hasta el día de hoy.

                                                                                            P.C.

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