(cultura) Historia de las ideas pedagógicas latinoamericanas del siglo XX

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En 2016, la sección cultural de Umbrales ha venido presentando una genealogía de pensadores cuyo acervo cultural ha permitido la construcción de una historia de las ideas latinoamericanas. Enrique Dussel, Leopoldo Zea, Arturo Ardao, Real de Azúa, entre otros, operaron sobre en la memoria activa de nuestro continente y entendieron que para pensar en América había que detenerse necesariamente en el fenómeno de la Educación. Para  2017, la propuesta de la Sección Cultura de Umbrales es seguir profundizando en el pensamiento latinoamericano desde su dimensión pedagógica. Por un lado, nos interesa presentar un mapa de biografías de docentes, con énfasis en algunas mujeres que a lo largo del siglo XX se han comprometido seriamente con su rol de educadoras y que han hecho de esta misión señera, el horizonte de sus vidas. Y por otra parte, daremos a conocer el trabajo y el pensamiento de tres uruguayas que actualmente desarrollan su tarea educativa con niños y adolescentes en zonas de contexto vulnerable y de exclusión social. Podemos decir entonces, y con certeza, que este ciclo pretende resaltar y visibilizar a aquellas quienes, hermanadas en su pasión por la enseñanza y en su vocación por compartir el saber, han abierto un camino de luz a generaciones enteras.

 

El siglo de la Educación
El siglo veinte está marcado por la extensión de oportunidades educativas a niños y niñas así como a jóvenes e incluso adultos de todos los sectores sociales en América Latina. El rol del Estado en la promoción de la educación ha sido decisivo para alcanzar este objetivo. Particularmente en las últimas décadas de la centuria pasada, se gastaron ingentes recursos públicos en la provisión de la educación gratuita y obligatoria, los años de escolaridad han sido extendidos significativamente se proveyó educación inicial y preescolar a una gama cada vez más amplia de familias, se ha facilitado el acceso de niños con deficiencias en el aprendizaje a las aulas de América Latina y se ha mejorado sustancialmente la igualdad de oportunidades educativas para los pobres, inmigrantes, niñas y mujeres, así como también para los indígenas y los afrodescendientes. Sin duda el siglo veinte está marcado también por la feminización de las matrículas educativas y por movimientos estructurales que abogaron por la alfabetización y universalización de las instituciones educativas. Muchos educadores llevaron adelante las reformas imprescindibles que caracterizaron a la pedagogía contemporánea, y más allá de los debates y tensiones que pudieron generar en los diferentes ámbitos en que se movieron, no cabe duda, al día de hoy, de que sus concepciones teóricas y sus conquistas prácticas siguen siendo fundamentales para el enriquecimiento cultural de nuestro continente.

 

Dejando huella
Como en todo artículo breve, deben sacrificarse algunos datos, a veces de importancia, en beneficio de una comprensión global del tema. No obstante, ausencias a cuestas, creemos que podemos dar una panorámica bastante fiel de los protagonistas cuyas luchas favorecieron la democratización del acceso a la Educación. En este sentido, importa dar cuenta del trabajo de la argentina Rosario Vera Peñaloza (1873-1950), quien se destacó por su preocupación en la reforma educativa, la creación de Jardines de Infantes como instituciones integrales, útiles, necesarias, imprescindibles. Se propuso la tarea de difundirlos e instalarlos en cada rincón de Argentina. De igual manera nos dedicaremos a Gabriela Mistral (1889-1950), la maestra que también fuera premio Nobel de Literatura como poeta de “Nuestra América Mestiza”. Su pensamiento enfatizaba en la trilogía educativa de maestros, alumnos y padres de familia para lograr una escuela abierta y comprometida con su contexto social. Este ideal hace foco en el niño como centro del proceso educativo y en el método como pedagogía activa. Su liderazgo en la defensa de los derechos de la mujer y de los niños, permitió que estos temas se incluyeran dentro de las agendas gubernamentales a mediados del siglo XX. Ello señala la trascendencia de esta maestra en la Historia de la Educación Latinoamericana. Otra docente que se destacó en el mismo siglo fue Paulina Gómez Vega, quien ayudó a construir el contexto adecuado para la consecución y ejercicio de la ciudadanía de la mujer en Colombia. Su trabajo se centró en la sensibilización y toma de conciencia del derecho de las mujeres a votar y a educarse. Su consigna fue “formar una mentalidad de paz en vez de una mentalidad de guerra”. Del mismo tenor existe una constelación de educadoras cuyos preciosos nombres vale la pena dejar estampados en las páginas de Umbrales: Raquel Camaña (1883-1915) y Herminia Brumana (1897- 1954) de Argentina. Deolinda Daltro (… 1935) en Brasil. Elffy Albrecht Ibáñez (1914-1987) en Bolivia. María Isabel Carvajal (1887-1949) de Costa Rica. Guadalupe Larriva (1956-2007) de Ecuador. La mexicana María Lavalle Urbina (1908-1996). Benita Adelivia Castillo Lanuza (1896-1988) de Guatemala. Tomasina Ester Casís (1878-1962), Panamá; Serafina Dávalos (1883-1957), Paraguay; Concha Meléndez (1895-1983) en Puerto Rico y Camila Henríquez Ureña (1894-1973) en República Dominicana; y las uruguayas Alicia Goyena (1897-1977), María Stagnero de Munar (1856-1922) Enriqueta Compte y Riqué (1866-1949), Luisa Luisi (1883-1940) y Reina Reyes (1904-1993).

 

Junto a todas estas pensadoras críticas sobre el futuro emancipador de la Educación, no podemos dejar de mencionar a grandes educadores latinoamericanos cuyo aporte resignificó la dimensión educativa en diálogo con la dimensión política de nuestras naciones. Tal es el caso del filósofo y académico José Vasconcelos (1882- 1958), quien sentó las bases institucionales para el futuro del desarrollo de la educación en México. Vasconcelos estaba seguro que el único camino para México de lograr el status de una nación moderna era incluyendo en los políticas educativas a todo el pueblo y muy especialmente a los indígenas. Para construir una cultura propiamente mexicana había que desentenderla de las ideas partidistas y de las ideas americano – europeizantes. Estas ideas se plasman en uno de sus ensayos más conocidos: LA RAZA CÓSMICA, MISIÓN DE LA RAZA IBEROAMERICANA. NOTAS DE VIAJE A LA AMÉRICA DEL SUR (1925). Por otra parte, el peruano Francisco García Calderón Rey (1883-1953) pensaba en la realidad social, la identidad, el destino hispanoamericano, el análisis de la cultura europea junto con la política internacional de su tiempo. Con la iniciación del novecientos, el pensamiento hispanoamericano pasaba de una etapa de imitación a un periodo de búsqueda de la propia identidad y desarrollo creador. En nuestro país, por la misma época se estaba gestando el ARIEL (1900), la paradigmática obra de José E. Rodó de 1900. Dirigido a la juventud latinoamericana, se trata de un apasionado manifiesto que ofrecía una eventual alternativa a la pauta de progreso material del mundo anglosajón, destacando el papel de las ideas y de las posibilidades de la raza hispánica en la perspectiva de un engrandecimiento continental. Este sentido rodoniano atravesó las propuestas de muchos intelectuales, y más allá de la dirección y los sentidos que cada uno le imprimiría posteriormente, fue compartido, entre otros por el gran poeta nicaragüense Rubén Darío, Pedro Manuel Arcaya (venezolano), Carlos Arturo Torres y Guillermo Valencia (colombianos). El liderazgo intelectual de Rodó llegará hasta nuestros días. Desde Argentina, la Pedagogía biopolítica de Saúl Alejandro Taborda (1895-1943) constituye un intento particularmente original y lúcido de articular pedagogía y política en tiempos de profunda transformación histórica. Taborda piensa la nación como un ámbito dotado de una politicidad originaria en donde la vida en común existe por fuera del cauce racionalista de una sociedad civilizada. En Colombia, otro pensador de orden político cultural fue Agustín Nieto Caballero (1889-1975), consagrado como líder de la pedagogía activa y cuyo mayor aporte está relacionado con la escuela nueva como modelo pedagógico y didáctico útil en la formación de los nuevos ciudadanos colombianos. Propuso planes de estudios a partir del interés de los alumnos, creó el Gimnasio Moderno y luego en el Gimnasio Femenino, en donde puso a prueba sus innovaciones pedagógicas y desde las cuales irradió su pensamiento a toda América. Desde su concepción, la Universidad debía ser la principal gestora de una Nación progresista, al tener como misión el formar hombres reflexivos, dinámicos, emprendedores. Más adelante aparecerá quien merece un artículo aparte: el notable Paulo Freire (1921-1997), uno de los pensadores más significativos del siglo XX. Enseñó un nuevo camino para la relación entre profesores y alumnos. Influenció los procesos democráticos de todo el mundo. Fue el pedagogo de los oprimidos. Aportó en las renovaciones pedagógicas europeas y africanas, y su figura es referente constante en la política y en la educación liberadora.

Los próximos números de Umbrales dedicarán un espacio para reflexionar en torno a cada una de estas miradas sobre la Educación en América, las cuales, en concordancia con nuestro proyecto de difundir referentes históricos, comprometidos y libertarios, siguen aportando a la construcción de valores para una sociedad más comprometida con el abordaje de los retos y demandas del futuro.

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