MÉXICO: EL MURO QUE NO SIRVE

Padre Murphy, en la Casa del Migrante
Padre Murphy, en la Casa del Migrante

Tijuana es una ciudad mejicana en la frontera con Estados Unidos donde ya hay un muro de separación largo unos 20 kilómetros y alto tres metros, desde 1994. El muro al que se le han añadido ulteriores vallas, no ha impedido la inmigración hacia una de las fronteras más transitadas del mundo. A 40 kilómetros se encuentra la ciudad de San Diego de California. En Tijuana los habitantes eran 65 mil en 1960. Treinta años después eran 750 mil. Hoy son más de un millón y medio, llegados de todas partes. En los últimos cuatro meses 15 mil personas han solicitado refugio en Estados Unidos. Según el p. Patrick Murphy, scalabriniano que dirige en Tijuara la Casa del Migrante desde 1987, “un problema creciente es el de los deportados que son devueltos aquí desde Estados Unidos. Y crece también la marea que llega desde el sur (de 29 naciones, muchos africanos), especialmente del “triángulo de la muerte”, es decir los tres países más violentos del mundo: El Salvador, Honduras, Guatemala. Lo mismo sucede con los dos estados más violentos de México, totalmente fuera de control: Guerrero y Michoacan. Es dramático el aumento de mujeres y niños”.

Frontera México-Estados Unidos
Frontera México-Estados Unidos

Efectivamente en los últimos seis meses llegaron a la frontera 26 mil menores, según UNICEF. Según el p. Murphy “con el nuevo gobierno de Donald Trump no cambiará nada. La política de las expulsiones o deportaciones ha sido practicada por todos los presidentes de Estados Unidos. Ya ha habido dos millones de deportados. El obispo local Francisco Moreno Borros el 19 de noviembre ha guiado una procesión con la Virgen de Guadalupe a lo largo de la frontera pidiendo a la Virgen  que “nuestra oración derrumbe los muros y nos abra a la esperanza de vivir como hermanos sin fronteras”; pero no se le ha permitido dar la comunión a los del otro lado de la frontera”. Frente a la espera de lo que pueda hacer el nuevo gobierno de Trump, una encuesta nacional en Estados Unidos hecha por la Universidad de Connecticut, ha demostrado que la mayoría de los norteamericanos no está de acuerdo con la política anti-inmigratoria de Trump. El 55% es contrario al nuevo muro que propone Trump; solo el 42% lo aprueba. El 60% es favorable a la permanencia en el país de los indocumentados y que se les permita solicitar la ciudadanía; solo el 25% reclama la deportación. El 76% habla de que los “prejuicios” contra los grupos minoritarios son un problema muy serio  o bastante grave.

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