(editorial) ¿En qué coyuntura nos movemos?

Las polémicas intraeclesiales, que oponen unos cristianos a otros, manifiestan una dificultad de entender el tiempo que estamos viviendo. Con mucha facilidad se escucha hablar de crisis de la Cristiandad, sobre la cual casi todos están de acuerdo, pero luego las consecuencias operativas son variadamente diversas. Se observa por un lado que el papa Francisco “no hizo nada”, mientras que otros dicen que está cambiando a la Iglesia; la Cristiandad se ha terminado, pero se sigue enseñando al mundo desde la cátedra de los cristianos; se enseña que hay que atender a los pobres, enfermos y necesitados, siempre y cuando esto no perjudique a la Iglesia (parroquia, diócesis o movimiento…) en cualquiera de las instituciones en las cuales se identifica. El listado de contradicciones podría ser largo.

Tal vez sería importante y útil una mayor humildad de parte de todos y evitar categorías (progresistas y conservadores, por ejemplo) que solo definen un estado de la Iglesia o del mundo que, dentro de todo está bien, solo le falta algún arreglo. Humildemente hay que reconocer que la civilización de la cual venimos, la Cristiandad, está en crisis profunda, pero no está terminada, ya que nada nuevo está apareciendo. Y en este tiempo de crisis apostar a lo evangélicamente importante, a empezar por la unidad: la celebración de los 500 años de la Reforma, así como lo que se mueve en el mundo ortodoxo, son una muy buena oportunidad para repensar en la unidad por la cual Jesús ha rezado.

En el tema central de este mes le damos la palabra a un pastor Valdense, Pablo Ricca; el mismo indica unos caminos de discernimiento para apostar a lo esencial, al Reino de Dios en este tiempo de crisis: la atención a los enfermos; la lucha contra el mal de la violencia, la mentira, la propiedad; el compartir el pan de cada día; el cambio de lugar en las jerarquías humanas;  la inclusión; la no violencia; la compasión y el perdón.

Este sería el punto fundamental: en tiempo de crisis o no, el Reino está presente y activo; solo quien lo recibe como un niño puede entrever lo nuevo que este mismo Reino está gestando.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s