COLOMBIA: EL DESAFIO DE LA RECONCILIACIÓN

Plebiscito 2016
Colombia: Plebiscito 2016

El 26 de setiembre se firmó la paz  entre el gobierno y las FARC en Cartagena de las Indias.  La firma en Cartagena fue acompañada por 15 presidentes, el secretario general de la ONU y 2.600 invitados. Fue precedida por una solemne liturgia presidida por Pietro Parolin, secretario de estado del Vaticano, en la iglesia de san Pedro Claver, con la participación de todos los protagonistas de los acuerdos y se depositó una corona de flores sobre la tumba del santo. Sin embargo el 2 de octubre, con la diferencia de 63 mil votos, en el referéndum dispuesto por el presidente Manuel Santos, ganó el NO a los acuerdos. Hubo un 60% de abstención del electorado.

No se votó contra la paz sino contra estos acuerdos, por haber cedido demasiado frente a las FARC, por la impunidad de sus crímenes, por su presencia asegurada en el parlamento, por propugnar una política económica  de corte marxista, por pactar con asesinos etc. Ganó el miedo, la desconfianza frente al desafío de la reconciliación. Llama la atención cómo muchísimos católicos no han escuchado ni la voz de la Iglesia Colombiana ni la del Papa en el Año de la Misericordia. El verdadero ganador ha sido el derechista ex presidente Álvaro Uribe (y con él los grandes empresarios, los traficantes de droga y de armas, los mercenarios…) que ahora propone un “gran pacto nacional” y nuevas negociaciones para corregir los acuerdos de Cartagena. El gobierno y las FARC por su parte han reiterado el cese del fuego y el abandono definitivo de las armas.

El presidente de la Conferencia Episcopal Luis Augusto Castro que por seis meses se movilizó constantemente entre La Habana y Bogotá para acompañar a los familiares de las víctimas de la guerra, había dicho en una reciente entrevista: “Quien se opone a la paz en nombre de las víctimas, en realidad no las representa. Ellas han hecho un gran recorrido espiritual y más allá del resentimiento, buscan ahora cerrar este capítulo y construir la paz. Los que están en contra de la paz, lo hacen para obtener votos o defender intereses económicos ya que ahora habrá que hacer una redistribución de las tierras. Hoy el 4% de los colombianos posee la mitad de las tierras del país. No habrá tampoco impunidad porque habrá un sistema de justicia elaborado para encontrar un equilibrio entre reparación y reconciliación. Los responsables de crímenes contra la humanidad que no reconozcan sus delitos, serán juzgados con el sistema tradicional. A los que reconocen sus delitos, piden clemencia y contribuyen a la búsqueda de la verdad, se les rebajará ampliamente las penas. Para reconstruir el país, hará falta por los menos diez años para que la política sea más inclusiva, la economía más justa y equitativa y para que haya un cambio cultural y educativo”. Rodrigo Londoño (alias Timochenko), jefe de las FARC, pidió “perdón a los colombianos por todo el dolor que les hemos provocado. Que nadie tenga más dudas. Estamos en camino para hacer política sin armas. Queremos desarmar también las mentes y los corazones”.

No cabe duda que la reconciliación será difícil y penosa; y todavía queda un largo camino por delante.

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