(NUNCA SIN EL OTRO) JACQUES HAMEL: MÁRTIR DEL ESTADO ISLÁMICO

Un día antes que el Papa Francisco viajara para Polonia, el 26 de julio dos jóvenes terroristas vinculados al ISIS, mataron a un anciano sacerdote en Normandía (Francia) en plena misa, en un evidente ataque a la Iglesia Católica y al Papa.

 

padre-jacques-hamel-nunca-masEl hecho fue noticia en la prensa internacional. El 26 de julio pasado, mientras el p. Jacques Hamel de 86 años celebraba la misa de la mañana en la iglesia de Saint-Etienne (Rouen) con tres Hermanas y dos feligreses, irrumpieron en la capilla dos islamistas armados, gritando en árabe: “Alláh es más grande”. Uno de ellos empujó al sacerdote, se puso en su lugar y empezó a vociferar en árabe. Le ordenaron al p. Jacques de arrodillarse y frente a su resistencia lo tiraron al suelo clavándole un cuchillo en el cuello y en el tórax. Se dieron el lujo inclusive de filmar la actuación. Otra persona quedó gravemente herida.

Según las monjas, uno de ellos dijo: “Queremos la paz. Mientras haya bombas en Siria, continuaremos con los atentados”. Una de las monjas pudo escapar en ese momento y avisar a la policía, la que ultimó a los criminales mientras huían. En una grabación uno de los asesinos había explicado a sus compañeros la manera en que iban a actuar: “agarras un cuchillo, vas a una iglesia y haces una carnicería. Cortas dos o tres cabezas y se acabó. Bajen del video lo que va a seguir”. El otro atacante animaba a los yihadistas a despertar y atacar con todos los medios los países que forman la coalición contra ISIS. Y dirigiéndose a las autoridades francesas les decía: “los tiempos han cambiado. Ahora sufrirás lo que nuestros hermanos y hermanas han sufrido”. Este hecho se añade al de los dos sacerdotes asesinados en el 2010 en una iglesia de Bagdad (Irak) cuando el cura más joven gritó a los terroristas: “mátenme a mi,  pero no a estas familias y niños” haciendo escudo con su cuerpo y fue ultimado en el instante. Se añade al asesinato del obispo Pierre Claverie hace 20 años en Argelia y de su chofer, un joven musulmán de 21 años; al de los siete monjes de Thiberine, siempre a manos de islamistas. El p. Hamel atendía con otro sacerdote, en aquel momento ausente, una parroquia rural de 30 mil habitantes. A pesar de la edad no había querido jubilarse, seguía manejando cada tanto su vieja Renault y se lo veía siempre disponible y atento a las necesidades de la gente. Había decidido ser fiel a su ministerio hasta el último respiro. Dicen sus feligreses: “Era un hombre sencillo, pobre y bondadoso; murió sin haber hecho nada para merecerlo”. “Apasionado de su sacerdocio, sorprendía a todo el mundo por su dinamismo”, declaró el vicario general de la diócesis. A un joven que le preguntaba por qué no usaba Internet, contestó sonriendo que cuando había sido ordenado sacerdote “no existía la computadora para enviar mensajes, sino solo la Palabra de Dios para transmitir la fe; y eso es lo que me basta”. Impulsaba el diálogo interreligioso en una zona llena de musulmanes. El presidente del Consejo del Culto Musulmán de la Alta Normandía era su amigo y se declaró “horrorizado” por la muerte de Hamel. “Fue alguien que dio la vida por los demás. En la mezquita quedamos anonadados. Hacíamos parte con él de un comité interreligioso desde hace 18 años y aprendimos a convivir y dialogar. Ahora lo mataron y tomaron como pretexto nuestra religión”, dijo. Inclusive los sacerdotes habían cedido un terreno de la iglesia para que los musulmanes construyeran su mezquita. Ahora la comunidad musulmana de Saint-Etienne les ha negado la sepultura islámica a los asesinos: “no queremos manchar al Islam, aún si lo piden las familias”, dijeron. Con su última carta a la comunidad cristiana en la hoja parroquial el p. Hamel sugería para las vacaciones, además del descanso,  un tiempo también de espiritualidad con algún retiro o peregrinación, con la lectura orante del Evangelio a solas o en grupo, disfrutando la belleza de la creación que es obra de Dios. Como augurio final invitaba a estar atentos el uno para con el otro, fuera quien fuera, a compartir la compañía de los hijos y amigos, a orar por la paz en el mundo. Para el Año de la Misericordia sugería tener un corazón abierto para los que están solos. Y finalmente: “Llenar el tanque de alegría para retomar después el camino juntos”. Hay una frase digna de recordar: “Tenemos que hacernos cargo de este mundo para hacerlo, donde vivimos, más cálido, humano y fraterno; es lo que nos pide Dios en nuestro tiempo”.

 

LA MISA INCONCLUIDA
Como la del obispo Romero de El Salvador, la sangre inocente de este sacerdote se mezcló con la de Cristo en la Eucaristía. Fue degollado como un cordero inocente sobre el altar. Murió por el delito de ser cura; murió a causa de Cristo y por eso es mártir. Y su Misa no ha concluido. Muchos inocentes más, morirán. Algunos cristianos están tentados hoy por la violencia y quisieran emprender otra cruzada y volver a ventilar los fantasmas del pasado. No parece ser este el camino de Cristo, el camino del amor y de la debilidad tal como decía el p. Hamel: “El Señor al nacer en Belén se hizo vulnerable”. Por eso el Papa Francisco no habló de “guerra de religiones”; no quiso entrar en el juego del fanatismo o del populismo y dijo que “solo se puede vencer el mal con el bien”. Las religiones son instrumentalizadas por la guerra y no al revés. En el nombre de Dios no se mata; sí, se muere. No hay guerra de religión y no hay que culpabilizar de manera generalizada al Islam como religión; las víctimas más numerosas de los islamistas son musulmanas.

La religión es usada instrumentalmente por una lucha de poder, antes que nada dentro del mismo Islam y después a nivel mundial. El Papa mismo se negó a identificar el Islam con la violencia. “Todas las religiones, dijo, quieren la paz. Las guerras son causadas por los intereses, el dinero, la sed de dominio sobre los pueblos o la naturaleza. Los fanáticos que matan en nombre del Islam son la perversión de la religión de Mahoma”. El Papa lamentó la muerte atroz del “santo sacerdote” de Normandía, pero también de muchísimos otros inocentes inclusive musulmanes. La Iglesia no quiere enfrentar al Islam; con él cultiva un diálogo desde hace años y tampoco quiere identificarse con “occidente”. Los crímenes de algunas facciones del Islam no deben confundirse con el Islam, como tampoco las Cruzadas y la Inquisición expresan la esencia del Cristianismo.

El obispo de París celebró un solemne funeral en la basílica de Notre Dame, con la presencia del presidente de la nación, miembros del gobierno y delegaciones de todas las confesiones religiosas. El día 29 se hizo un Día de Oración y Ayuno en todo el país. Los 35 mil jóvenes franceses presentes en Polonia y los 90 mil italianos se pusieron de luto y recordaron al sacerdote en el solemne Vía Crucis de Cracovia. El Gran Imán de la Universidad de Al-Hazhar (Egipto), la máxima autoridad religiosa de los sunitas, declaró: “Los autores de este bárbaro ataque, enfermos del cáncer del terrorismo, se han despojado de los valores humanos y de los principios de tolerancia del Islam, que predica la paz y ordena no matar a los inocentes, sin distinción de religión, color, género o pertenencia étnica; además establece respetar los lugares de culto no musulmanes”. En su declaración el Gran Imán hizo un llamado a todos los musulmanes y hombres de buena voluntad a “unirse contra el terrorismo que pone en riesgo la paz mundial”. El presidente palestino envió una carta al Papa condenando “el uso de la religión para cometer crímenes de lesa humanidad”; lo mismo la familia real de Jordania. El Consejo Francés para el Culto Musulmán, que coordina el trabajo de 2.500 mezquitas, invitó a sus correligionarios a ir a una iglesia católica en la hora de la misa  el domingo 31 de julio “como signo de solidaridad y compasión por el vil asesinato del sacerdote”; lo mismo hicieron también los musulmanes de Italia. E imán principal de Francia condenó a los criminales: “no son parte de la civilización, no son parte de la humanidad”. Miles de musulmanes y cristianos rezaron juntos en la plaza de la iglesia de Saint-Etienne.

Miles de usuarios de redes, creyentes y no creyentes, se han solidarizado con la comunidad católica usando el lema: “Je suis catholique”. La misa del p. Jacques ha quedado interrumpida por la violencia. Habrá que continuar esta misa a pesar de todo, sin albergar rencores. El ejemplo llega de una madre cristiana que vive muy pobremente en Egipto. Frente al degüello de uno de sus hijos en el grupo de los 21 cristianos coptos decapitados a la orilla del mar, dijo: “Yo no maldigo a nadie; solo ruego por la salvación de ellos”.

                                                                       Primo Corbelli

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s