FILIPINAS: LLAMADO A LA POLICÍA

Los obispos filipinos, por boca del presidente de la Conferencia Episcopal Sócrates Villegas, denunciaron el aumento de muertes extrajudiciales contra traficantes de droga y delincuentes: “La sangre derramada, también de alguien sospechado, clama al cielo”, dijeron.

Los obispos en un comunicado se dirigen directamente a las Fuerzas de Seguridad con estas palabras: “Se dice que se mata por una presunta resistencia al arresto. Nosotros les recordamos que solo se puede disparar para matar cuando haya una amenaza real para la vida propia o de otra persona y una justa proporción entre las armas y la amenaza. Matar a uno que es simplemente sospechado, no tiene justificación moral. En caso de huida, hay que usar todo los medios no letales y cuando se dispara al que huye, no sea para matar, a menos que la huida no ponga en peligro real la vida de otro. Es inmoral recibir dinero para matar a una persona, aún si se la sospecha de crímenes graves. Todos han de denunciar estos hechos si se tiene un conocimiento personal de los mismos. Todos podemos ser corresponsables de un asesinato con nuestro silencio o indiferencia. Hay que combatir la criminalidad, pero dentro de la ley y luchando sobre todo por el desarrollo, la justicia social, la paz”. Tras la voluntad del nuevo presidente de imponer la pena de muerte, también en esto los obispos se han opuesto con firmeza. Las fuertes palabras de los obispos son una advertencia para el nuevo presidente Rodrigo Duterte que en su discurso de la victoria dijo: “Seré un dictador contra todos los criminales, aún a costa de mi vida”. Su mandato durará seis años. Dirigiéndose al Congreso, a la Comisión de Derechos Humanos e indirectamente a los obispos afirmó: “Como abogado y ex fiscal conozco los límites del poder y la autoridad del presidente, lo que es legal o no. Mi adhesión a la ley es inflexible. Ocúpense de sus trabajos, que yo me ocuparé del mío”. Deuterte fue por 22 años alcalde de Davao y la transformó, según la prensa, en la ciudad más segura de Asia con un puño de hierro, el toque de queda para los jóvenes y el permiso a las fuerzas especiales de policía de disparar contra los sospechosos. Su victoria como presidente se debe a su lucha contra la criminalidad, el narcotráfico, la corrupción, el terrorismo islámico. El obispo Sócrates Villegas aclaró: “Haremos críticas y denunciaremos errores, pero con el afán de colaborar como amigos y hermanos, porque queremos que los gobiernos logren sus objetivos de bien y en esto tengan éxito”.

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