Retrato: Desmond Tutu

Obispo y sacerdote defensor de los más oprimidos de Sudáfrica.

“Mi oposición al apartheid nace directamente de la Biblia y de la fe cristiana.”

 

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Tutu y Mandela

¿Quién es?

Es un sacerdote y obispo que luchó denodadamente por conseguir la abolición de las leyes racistas, y del régimen del “Apartheid” que reinaron en Sudáfrica en la mayor parte del siglo XX.

Desmond Mpilo Tutu, hijo de una empleada doméstica, Aletha Matlhare, y un maestro, Zachariah Tutu, nació el 7  de octubre de 1931 en la población sudafricana de  Klerksdorp. Su padre era director de una escuela misionera en la cual Desmond fue educado.

Fue bautizado como metodista; pero luego toda la familia se convirtió por influencia de su hermana Silvia a la Iglesia Anglicana.  A los doce años su familia emigró a Johanesburgo.

Aunque quería ser médico orientó su educación a la  enseñanza, debido a que su familia no podía pagarle estudios más costosos. Consiguió entrar en la universidad pero no le otorgaron la beca que solicitó. En 1953 se recibió de maestro en el Colegio Normal  Bantú de Pretoria.

Comenzó trabajando en la escuela donde su padre era director. En 1955 obtuvo su Licenciatura en la Universidad de Sudáfrica (UNISA). El 2 de julio de 1955 se casó con Nomalizo Leah Shenxane, con quien tuvo cuatro hijos: Trevor Thamsanqa, Theresa Thandeka, Naomi Nontombi y Mpho Andrea.

Hasta 1958 trabajó como profesor de secundaria en el Instituto Bantú de Johannesburgo. Entre 1958 y 1960 sintió el llamado al sacerdocio. Entonces, estudió en el St. Peters Theological College de Rosettenville en Johannesburgo, donde obtuvo la licenciatura en  Teología. Fue ordenado como diácono en diciembre de 1960 en la Catedral de Santa María en Johanesburgo.

En 1962 se fue a vivir a Londres. En 1966 recibió su master con honores en Londres y volvió a Sudáfrica donde comenzó su doctorado en el Seminario Teológico de Alice. Entre 1967 y 1969 fue miembro de la comisión directiva en el Seminario Teológico de la Universidad de Fort Hare. Se dedicó a dar conferencias denunciando la precariedad de la situación de algunos sudafricanos y los riesgos de la situación de desigualdad que se vivía. Advirtió que esto podría producir estallidos violentos en cualquier momento.

En 1972 volvió a Londres y fue designado vicedirector del fondo teológico de educación del Consejo Mundial de Iglesias.  En 1975 volvió a Sudáfrica y fue ordenado obispo. De esta forma fue el primer obispo negro de la Iglesia de la Provincia de África Meridional en Sudáfrica. También se convirtió en rector de la Catedral de Santa María en Johanesburgo. En 1986 fue nombrado arzobispo de Ciudad del Cabo, cargo desde el que colaboró para la transición democrática en su país.

 

Defensor de los derechos humanos.

 

Cuando el Congreso Nacional Africano, gana las elecciones en 1994, Nelson Mandela, primer presidente negro de Sudáfrica, constituye un gobierno de coalición, con los otros partidos políticos. Mandela que había sido una de las víctimas del régimen del apartheid, sufriendo una injusta prisión durante 27 años, elige sin embargo la unidad nacional y la reconciliación, para acabar con la situación de injusticia, pues sabe que la venganza no es el camino.

Por eso elije a Monseñor Desmond Tutu para presidir la  Comisión de la Verdad y Reconciliación, organización gubernamental que se constituyó con el fin de traer a la luz las atrocidades del apartheid en Sudáfrica, y alcanzar reconciliación con los antiguos opresores.

Tutu escuchó miles de testimonios y tomó acciones para buscar la defensa de los derechos humanos, atraer la atención internacional y establecer medidas contra la prevención del genocidio en Sudáfrica. También ha asistido a muchos de sus compatriotas insistiendo en la equidad y amistad racial, con la convicción de que “El perdón es una necesidad absoluta para continuar la existencia humana”

Desmond Tutu, luchó ampliamente y con firmeza contra el apartheid. En su acción pastoral, su visita a los presos políticos, su acción solidaria, y su diálogo aún con aquellos que defendían el régimen fue muy importante para lograr un cambio en la situación de racismo y discriminación que su pueblo sufría.

Sus sermones y libros fueron realmente claves para hacer tomar conciencia a los sudafricanos y al resto del mundo de la violación de derechos humanos que era el apartheid.

Sus sermones y escritos fueron compilados en dos libros: “La intención divina” (1982) y “Esperanza y sufrimiento” (1983)

En 1984 por su lucha por los derechos humanos, recibió el Premio Nobel de la Paz.

 

Su mensaje y pensamiento.

Una de sus frases más famosas es “Si eres neutral en situaciones de injusticia es que has elegido el lado opresor”.

 

Cuando le dieron en 1984 el premio Nobel de la Paz, Monseñor Tutu, dio en su discurso la razón de su lucha: en este discurso sintetiza la razón de su lucha:

 

Yo vengo de una tierra hermosa y ricamente dotada por Dios con maravillosos recursos naturales, grandes extensiones, montañas rodantes, cantos de pájaros, estrellas brillantes resplandeciendo en cielos azules, con un sol radiante, sol de oro. Hay suficiente de las cosas buenas que vienen de la bondad de Dios, hay suficiente para todos, pero el apartheid ha administrado a algunos en su egoísmo, haciendo que agarren codiciosamente una parte desproporcionada; la parte del león, debido a su poder.

Han tomado el 87% de la tierra, a pesar de son sólo un 20% de nuestra población. El resto se ha tenido que conformar con 13% restante. El apartheid ha decretado la política de exclusión. 73% de la población está excluida de cualquier participación significativa en los procesos de toma de decisiones políticas de la tierra de su nacimiento. La nueva Constitución, estableciendo disposiciones de tres cámaras, para los blancos, mestizos e indios, menciona a los negros una sola vez, y después, los ignora completamente. Por tanto, esta nueva constitución, alabada en partes del oeste como un paso en la dirección correcta, afianza el racismo y el etnicismo. Las comisiones constitucionales están compuestas en una proporción de 4 blancos, por 2 personas de color y 1 de la India. 0 negros. 2 + 1 nunca pueden ser iguales, por no decir que haya más de 4. De ahí que esta constitución perpetúe, por ley y afiance el gobierno de la minoría blanca. Se espera que los negros puedan ejercer sus ambiciones políticas en tierras bantustanes, inviables, afectadas por la pobreza, áridas; en guetos de miseria, en reservorios inextinguibles de mano de obra barata negra, bantustanes en los que Sudáfrica está siendo balcanizada. Los negros están siendo sistemáticamente despojados de su ciudadanía sudafricana y siendo convertidos en extranjeros en la tierra de su nacimiento. Esta es la solución final de apartheid, al igual que el nazismo tuvo su solución final para los Judíos en la locura aria de Hitler. El Gobierno de Sudáfrica es astuto. Los extranjeros pueden reclamar, pero muy pocos derechos, no sea que obtengan todos los derechos políticos.

Yendo tras del sueño ideológico racista del apartheid, más de 3.000.000 de  hijos de Dios han sido desarraigados de sus hogares, que han sido demolidos… El apartheid, sin embargo, ha asegurado que los hijos de Dios, sólo porque son negros, deban ser tratados como si fueran cosas, y no como seres de valor infinito creados a imagen de Dios. Esos vertederos están lejos de donde ellos trabajan y de donde la comida puede adquirirse fácilmente. Los niños padecen de hambre, sufren de las consecuencias a menudo irreversibles de la desnutrición; esto no les sucede por casualidad, sino por la deliberada política gubernamental. Ellos padecen de hambre en una tierra que podría ser el granero de África, una tierra que normalmente es un exportadora neta de alimentos…

El apartheid ha dado lugar a la educación discriminatoria, como la educación bantú, la educación para la servidumbre, asegurando que el Gobierno gaste sólo una décima parte en un niño negro de lo que al año se gasta en un niño blanco… Sudáfrica ya está pagando un alto precio por esta política inicua, ya que hay una grave escasez de mano de obra calificada, resultado directo de los esquemas miopes del régimen racista…

No hay paz en Sudáfrica. No hay paz porque no hay justicia. No puede haber verdadera paz y seguridad hasta que primero haya justicia que gozen todos los habitantes de esa hermosa tierra. La Biblia no dice nada de paz sin justicia, por que de lo contrario estaría diciendo “paz, paz, donde no hay paz”. El shalom de Dios, la paz, requiere inevitablemente de la rectitud, la justicia, la integridad, la plenitud de la vida, la participación en la toma de decisiones, la bondad, la risa, la alegría, la compasión, el compartir y la reconciliación…

He hablado extensamente acerca de Sudáfrica, en primer lugar, porque es la tierra que conozco mejor, pero también porque es un microcosmos del mundo y un ejemplo de lo que ha de encontrarse en otras tierras en diferente grado; cuando hay injusticia, invariablemente, la paz se convierte en una víctima. En El Salvador, en Nicaragua, y en otros lugares de América Latina, ha habido regímenes represivos que han despertado la oposición en esos países. Conciudadanos se enfrentan entre sí, a veces atraen la atención inútil y el interés de las potencias extranjeras, que quieren ampliar sus esferas de influencia. Esto lo vemos en el Medio Oriente, en Corea, en las Filipinas, en Kampuchea, en Vietnam, en el Ulster, en Afganistán, en Mozambique, en Angola, en Zimbabwe, detrás de la Cortina de Hierro…

Sólo una fracción de lo que se gasta tan obscenamente en los presupuestos de defensa, haría la diferencia para que los niños de Dios llenaran sus estómagos, fueran educados, y se les diera la oportunidad de llevar una vida plena y feliz. Tenemos la capacidad de alimentarnos varias veces, pero estamos todos los días obsesionados por el espectáculo de la hez de la humanidad demacrada arrastrando los pies en interminables colas, con cuencos para recoger lo que la caridad del mundo ha proporcionado, demasiado poco y demasiado tarde. ¿Cuándo vamos a aprender, cuándo la gente del mundo va a levantarse y decir: ¡Basta ya. Dios nos ha creado para tener comunión! ¡Dios nos ha creado para que formemos la familia humana, existiendo juntos porque estábamos hechos los uno para los otros! No estamos hechos para una exclusiva autosuficiencia sino por la interdependencia, y rompemos la ley de nuestro ser a nuestro propio riesgo…

A menos que trabajemos asiduamente para que todos los hijos de Dios, nuestros hermanos y nuestras hermanas, miembros de nuestra familia humana, todos disfruten de los derechos humanos fundamentales (el derecho a una vida plena, el derecho de moverse, de trabajo, de libertad de ser plenamente humanos, con una humanidad medida por nada menos que la humanidad del mismísimo Jesucristo), estaremos en el camino inexorablemente de la autodestrucción, no estamos lejos de suicidio global; y sin embargo, podría ser tan diferente.

¿Cuándo aprenderemos que los seres humanos somos de valor infinito porque hemos sido creados a imagen de Dios, y  que es una blasfemia tratarlos como si fuesen menos de esto y hacerlo finalmente causa un retroceso en los que hacen eso? Al deshumanizar a otros, ellos mismos son deshumanizados. Quizá la opresión deshumaniza al opresor tanto como, si no es que más que, los oprimidos. Ambos se necesitan mutuamente para llegar a ser verdaderamente libres, para volverse humanos. Solo podemos ser humanos en la comunión, en la comunidad, en koinonia, en paz.

Trabajemos para ser pacificadores, aquellos que se les da una parte maravillosa en el ministerio de la reconciliación de Nuestro Señor. Si queremos la paz, ya se nos han dicho, trabajemos por la justicia. Volvamos nuestras espadas en rejas de arado.

Dios nos llama a ser colaboradores con Él, para que podamos extender su Reino de Shalom, de justicia, de bondad, de compasión, de cariño, de compartir, de risa, la alegría y la reconciliación, para que los reinos de este mundo, se conformen al reino de nuestro Dios y de su Cristo, y Él reinará por los siglos de los siglos. Amén.

 

También dijo:

Mi apasionada oposición al apartheid proviene de mi entendimiento de la Biblia y la fe cristiana. Si cualquiera pudiera probar que el apartheid es consistente con las enseñanzas de la Biblia y Jesucristo, entonces quemaría mi Biblia e inmediatamente dejaría de ser cristiano. ¡Gloria a Dios que nadie puede hacer eso!”

“El corazón del evangelio cristiano es precisamente que Dios, el Santo único, el Todopoderoso, también es el que está lleno de misericordia y compasión. Él no es un Dios neutral que habite en algún Monte Olimpo inaccesible. Él es un Dios que se preocupa por sus hijos y cuida enormemente del débil, del pobre, del desnudo, del oprimido, del rechazado. Él está de su lado, no porque ellos sean bueno, pues muchos de ellos manifiestamente no lo son. Él está de su lado porque Él es ese tipo de Dios, y no tienen a nadie más que los defienda.”

La verdadera adoración cristiana incluye el amor de Dios y el amor al prójimo. Las dos deben ir juntas o de lo contrario, tu cristianismo es falso.

 

Críticas y prejuicios.

 

Fue acusado de hacer política, y no cumplir su rol de pastor.

El arzobispo Tutu no hacía política partidaria, pero apoyó al gobierno de Mandela a realizar una transición a la democracia sin recurrir a la violencia.

Mandela, al igual que el arzobispo se dio cuenta de que no podían ser la venganza y el odio un buen camino para reconstruir la nación.

Es por esto que no dudó en llamar a Monseñor Tutu, a colaborar con él en esta tarea, muy difícil, pero también imprescindible, para evitar que Sudáfrica sufriera un baño de sangre en esta transición. Su mensaje se arraiga en la Pascua de Cristo. Monseñor Tutu, a pesar de las calamidades y desastres de los que fue testigo, creía profundamente en la fuerza del Evangelio de Jesús, y creía que la entrega de Jesús, su aparente fracaso y su triunfo sobre la muerte le daban sentido a su esperanza.

En su mensaje Pascual de 1984 lo afirmó claramente:

 

Nada pudo haber parecido más muerto que Jesús en la cruz el día del Viernes Santo. Y las esperanzas de sus discípulos parecía que habían muerto con la crucifixión. Nada pudo haber parecido más profundo que la desesperación de sus seguidores, cuando ellos vieron a su Maestro colgado en la cruz como un criminal cualquiera. La oscuridad que cubrió la tierra por tres horas durante ese Viernes simbolizaba la oscuridad de la desesperación. Y luego, llegó la Pascua [el día de la resurrección]. Jesús se levantó de los muertos. Los increíble, lo inesperado, ocurrió. La vida triunfó sobre la muerte, la luz sobre la oscuridad, el amor sobre el odio, el bien sobre el mal. Eso es lo que el día de resurrección significa: la esperanza prevalece sobre la desesperación.  

Jesús reina como Señor de Señores y Rey de Reyes. La opresión y la injusticia y el sufrimiento no puede ser el final de la historia humana. La libertad y la justicia, la paz y la reconciliación son su voluntad para todos nosotros, blancos y negros, en esta tierra y a lo largo del mundo. La Pascua nos dice que a pesar de que todo está en contra, su voluntad para nosotros prevalecerá, el amor prevalecerá sobre el odio, la justicia prevalecerá sobre la opresión, la paz sobre la explotación y la amargura. El Señor ha resucitado. ¡Aleluyah! Si Dios es por nosotros, ¿quién puede estar contra nosotros?”  

 

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