ANIVERSARIO. Hace 27 años: TIANAMMEN

La masacre de Tianammen fue el resultado de una serie de  manifestaciones lideradas por los estudiantes universitarios en la Republica Popular China, que ocurrieron entre el 15 de abril y el 4 de junio de 1989 en la plaza Tianammen de Pekín, también llamada “Puerta de la Paz Celestial”.

El 20 de mayo el gobierno declaró la ley marcial y en la noche del 3 de junio llegaron a la plaza los tanques y la infantería del ejército para terminar con las protestas. Se estima la cantidad de muertos entre 2.000 y 3.000; los heridos entre 7 mil y 10 mil. Tras la masacre, el gobierno arrestó  a cantidad de opositores condenándolos a la cárcel, a trabajos forzados, a los campos de reeducación; y expulsó a la prensa extranjera. El último preso, conocido, de Tianammen será liberado en octubre de este año, tras 27 años de cárcel por quemar un tanque en la protesta. Se trata de un obrero, Miao Deshun que entró en la cárcel a los 25 años y ahora sale con 52 años de edad.

"liu si" ("cuatro de junio")
“liu si” (“cuatro de junio”)

Es conocida mundialmente la foto, ganadora del World Press Photo de 1989, de un joven con un bolso en la mano enfrentando él solo una columna de tanques. La revista Time eligió a este joven desconocido como a una de las personas más influyentes del siglo XX. El movimiento de protesta había surgido después que en Rusia había empezado con Mijail Gorbachov la liberalización política con la “glasnost. En ese mismo mes de junio del 89, las elecciones en Polonia fueron el punto de partida del fin del comunismo en todo el bloque soviético. Las protestas en China eran contra la corrupción política, por la libertad de prensa y las reformas democráticas. Con los jóvenes se sublevaron los trabajadores urbanos, gran parte de la población de Pekín y de muchas otras ciudades. El 13 de mayo 2.000 estudiantes siempre en la plaza empezaron una huelga de hambre, que duró hasta que llegaron los tanques aplastando barricadas y personas. Las protestas habían durado 50 días. No se le permitió a la Cruz Roja entrar en la plaza par atender a los heridos. En China continental, aunque se conozcan y recuerden los hechos, está prohibido todavía hoy hablar de lo que pasó. La fecha del aniversario, el 4 de junio pasado, fue ignorada totalmente. Solamente en Hong Kong decenas de miles de personas han recordado los hechos prendiendo un mar de velas. Solo las “madres de Tianammen” siguen pidiendo justicia para sus hijos. Después de Tianammen se impulsó la reforma económica, pero se congeló cualquier atisbo de cambio político.

 

LA PERSECUCIÓN DE LA IGLESIA

Desde que Mao se hizo cargo del poder en China en 1949, la Iglesia Católica (con las demás Iglesias cristianas) fue perseguida violentamente. El 17 de julio de 1957 se constituyó la Asociación Católica Patriotica (ACP), con la finalidad de separar y alejar a los católicos del Papa y de la Iglesia universal, para después reunirla bajo la dirección del partido. Los principios fundacionales que debían regir la nueva organización de la Iglesia eran las tres autonomías; autonomía de la misión (se prohibía la entrada de misioneros extranjeros); la autonomía financiera (se prohibía la financiación extranjera), la autonomía de gobierno (con total independencia de autoridades extranjeras). Las etapas más violentas de la persecución contra la Iglesia se dieron en la década del cincuenta y en la “revolución cultural” del sesenta. Después de la muerte de Mao, en la década del ochenta empezó a darse cierta liberalización y una mayor tolerancia hacia la Iglesia. En 1982 se votó  una nueva constitución que reestablecía la libertad religiosa, pero con la cláusula de que “la actividad religiosa no podía ser dirigida y orientada por potencias extranjeras”. Los líderes pidieron respeto para la religión, con la certeza de que desparecería por si sola. Ya no se quería reprimir, sabiendo que eso no obtenía ningún resultado y era contraproducente.  Se empezaron a reabrir iglesias, seminarios y noviciados, parroquias. En estos últimos años la Iglesia ha crecido en forma significativa. Hay una sola Iglesia Católica, si bien la más activa es la reconocida oficialmente por el estado a través de la Asociación Patriótica. La política religiosa del partido comunista no ha cambiado sustancialmente desde 1982, pero ha cambiado el clima dentro de la Iglesia, con un acercamiento dificultoso pero creciente  entre católicos “patrióticos” y “clandestinos”, una vinculación más estrecha de ambos grupos para con la Santa Sede, una actividad apostólica más intensa. Han surgido librerías, casas editoriales, escuelas privadas, colonias para niños, cantidad de sitos web.

En la Pascua de este año se celebraron 20 mil bautismos en China. Si bien la situación real de la Iglesia varía mucho de región a región, en general sigue habiendo un control muy severo del gobierno inclusive sobre los “patrióticos”. Desde 2013 hasta hoy las autoridades han removido 1.700 cruces, porqué no deben figurar en lugares públicos.

Alrededor del 85, 90% de los obispos “patrióticos” nombrados con la aprobación del gobierno y no del Papa, son fieles al Papa y son reconocidos por el Vaticano. Ellos también  hacen memoria del Papa en la misa. No son cismáticos, ni tienen privilegios especiales del gobierno; no son tratados mejor que el resto de la población. La enorme mayoría de los católicos están unidos a Roma, se sienten en comunión con la Iglesia universal  y son fieles al Papa. La Asociación Patriótica no cuenta con el apoyo mayoritario de los 12 millones de católicos.  La Iglesia en China tiene 146 diócesis, muchas sin pastores; y este es su drama. Hay 79 obispos oficiales sin contar los clandestinos; la mitad con más de 80 años. Los sacerdotes oficiales son 2.200; hay 19 seminarios con 1.300 seminaristas y 40 noviciados. De la Iglesia clandestina no hay datos seguros. Desde 1980 se abrieron más de 5000 iglesias y capillas. Todavía hay sacerdotes y obispos en prisión o desaparecidos. En el 2007 la carta del Papa Benedicto a los católicos chinos parecía dar comienzo a mejores relaciones con el gobierno comunista sobre todo en lo referente a los nombramientos de obispos, pero no fue así. Nadie entre los obispos chinos quiere promover un cisma. Lo que molesta es que dentro de la comunidad católica clandestina hay un sector radical que no acepta ningún tipo de diálogo con el gobierno y condena acremente a los patrióticos. El año próximo se cumplen 10 años de la carta del Papa Benedicto, la que mantiene su total validez sobre todo por lo que se refiere a una reconciliación definitiva entre católicos.

 

EL CASO MA DAQUIN

Se trata del obispo de Shanghai, Taddeus Ma Daquin, que había renegado públicamente de la Asociación Católica Patriótica (ACP) el 7 de julio del 2012, en el día mismo de su ordenación episcopal. Enseguida había sido condenado a los arrestos domiciliarios. Ahora parece haberse retratado de esa postura y haber reconocido a la ACP, pidiendo perdón por los errores cometidos. El Vaticano no le dio mucho valor a estas supuestas declaraciones, consignadas en un blog del 12 de junio pasado y se piensa más bien en presiones ejercidas por el gobierno. El obispo dice “sentirse afligido por haber arruinado el buen estado de la diócesis” que el predecesor le había dejado.

En el día de su ordenación, la que se dio con la aprobación del Papa y del gobierno, Ma Daquin había declarado querer dedicarse por completo a los compromisos pastorales y había evitado la imposición de las manos por parte de un obispo no legitimamente ordenado. Ma Daquin, de 47 años, estuvo aislado, sin poder celebrar públicamente, con pocas visitas y sin que se pudiera comunicar con él por ningún medio, hasta el día de hoy; solo le estaba permitido usar su blog. El seminario donde él está recluido, fue cerrado por el gobierno en estos cuatro años y la diócesis quedó sin cabeza. No se pudo hacer ordenaciones sacerdotales ni celebrar el Jubileo en una de las diócesis más vivas de China. Algunos piensan que el obispo haya querido salvar lo salvable frente al desmoronamiento de la diócesis, siendo que antes ya participaba de la ACP de Shanghai sin que ello hubiera sido obstáculo para su ordenación. En su carta a los católicos chinos el Papa Benedicto decía que era posible aceptar el reconocimiento de las autoridades chinas “a condición de que no se comprometieran los principios irrenunciables de la fe y de la comunión eclesial”.

PRIMO CORBELLI

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