ARGENTINA: GESTO PAPAL Y POLÉMICA

El Papa ha recibido en el Vaticano a Hebe Bonafini, presidente de una de las ramas del movimiento de las Madres, a pesar de sus violentos ataques pasados contra la Iglesia y el cardenal Bergoglio. A quien le desaconsejaba la visita, fiel a su lema de la cultura del encuentro el Papa Francisco contestó: “Mi obligación como pastor es la de comprender a las personas con mansedumbre. Es una madre a quien le han secuestrado los hijos y ni sabe por cuanto tiempo los han torturado, cuando los han matado, en qué lugar están sepultados. Yo veo el dolor de una madre. Si soy usado políticamente, no me interesa. Mi problema sería no tratarla con la mansedumbre del pastor. A una madre que le matan los hijos no le cierro la puerta; no tengo más que misericordia”.

El abrazo emocionado, el pedido de perdón por parte de la Bonafini y la actitud del Pontífice han sido un gran signo de reconciliación para los argentinos. “El encuentro fue muy afectuoso; he entendido que el Papa está con el pueblo”, dijo la Bonafini después de la entrevista. Sobre su pedido de perdón, el Papa no quiso detenerse en eso, diciendo: “Olvidemos; todos nos equivocamos”. El diálogo sin embargo no fue sobre los hijos desaparecidos, sino sobre una serie de duras denuncias que la Bonafini largó contra el gobierno actual, las que el Papa escuchó sin intervenir. En Argentina, y no solo por parte del gobierno, muchos no comprendieron el gesto papal. Se lo vio al Papa muy parcializado hacia el gobierno anterior. El 15 de mayo en un artículo de Clarín el destacado periodista Alfredo Leuco reprochaba al Papa haberle “concedido demasiados privilegios políticos a Cristina Kirchner y a su sequito. Les dio un trato preferencial y les permitió que lo utilizaran electoralmente. El Papa predica contra los corruptos y simultáneamente recibe a algunos mafiosos enriquecidos ilegalmente en la función pública. Y ahora recibe a la Bonafini que lo trató de “basura fascista”. Cuesta creer que el Papa tenga tanta misericordia como para poner tantas veces la mejilla. La Bonafini manchó su pañuelo blanco con el vaciamiento  de la Universidad de las Madres, con una deuda monumental de la que tuvimos que hacernos cargo todos”. El obispo emérito de San Isidro Jorge Casaretto por su parte consideró que el motivo principal por el cual el Papa recibió a la Bonafini “es una cuestión de carácter personal (no de política) en donde se pone de manifiesto la dimensión del perdón y la reconciliación en este Año de la Misericordia”. Un gesto que puede ser de ejemplo para todos los argentinos.

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