FILIPINAS: EL DONALD TRUMP DE ASIA

DQ-DuterteEl 9 de mayo pasado el ex alcalde de Davao Rodrigo Duterte, ha sido elegido presidente de la República a pesar de que algunos obispos lo habían definido como un Pol Pot o un demonio. Es el “hombre fuerte” que hace recordar al ex dictador Ferdinando Marcos. Se lo acusa de haber apoyado los escuadrones de la muerte y las ejecuciones extrajudiciales en Davao para terminar con la criminalidad organizada. La Conferencia Episcopal había exhortado indirectamente a no votarlo, rechazando “las fuerzas del mal”, invitando a no votar a un ateo y hablando de pecado grave para los que votaban a quienes apoyaran el aborto o la eutanasia. Duterte dijo desafiante en su campaña electoral: “La Iglesia Católica no tendrá ningún rol bajo mi administración. No me importa si la jerarquía católica no me quiere. Será una especie de referéndum o de plebiscito entre yo y la Iglesia”. Evidentemente en el país más católico de Asia con el 93% de habitantes que se profesan católicos, llama la atención como la voz de la Iglesia no ha sido escuchada; quizás sea un baño de humildad para esta Iglesia.

Rodrigo Duterte ha sido comparado, en algunos aspectos, al norteamericano Donald Trump por su discurso violento y demagógico, deslenguado y sexista. “No tengo paciencia ni termino medio. O me matan a mi o los mato a todos esos idiotas, hijos del diablo” gritó en el último mitin en Manila, refiriéndose a los narcotraficantes. Sus bravuconadas se dirigieron hasta contra el mismo Papa en su visita a Manila por los embotellamientos que se produjeron en el tráfico. Su gran tema de campaña fue la seguridad, que quiere lograr con mano dura. El resultado de estas  votaciones se explica por la delusión de la gente frente a décadas de democracia ineficiente con la dinastía familiar de los Aquino, la corrupción y el narcotráfico. En Filipinas Duterte es llamado “el justiciero”, porque se propone terminar con la corrupción y reestablecer el orden con puño de hierro. Sin embargo las organizaciones de Derechos Humanos lo acusan de 1.400 asesinatos extrajudiciales por obra de fuerzas especiales en Davao. Después del resultado de las elecciones, la Conferencia Episcopal, emitió un comunicado que empieza con la frase de Jesús: “Levántense , vamos” (Mt 26,46) donde promete dar un “apoyo crítico” al gobierno democráticamente electo y no interferir en la política. Dice además no aspirar a ningún cargo ni privilegio, pero al mismo tiempo recuerda la responsabilidad del gobierno con respecto a los más pobres, a las poblaciones indígenas y a la paz estancada en Mindanao.

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