MUJERES EN LA IGLESIA: ¿DIACONADO PERMANENTE?

El Secretario de Estado del Vaticano Pietro Parolin el pasado 3 de mayo presentó la nueva edición del suplemento femenino de “L´Osservatore Romano”: “Mujeres, Iglesia, Mundo”. Hablando de las mujeres, celebró “esa realidad olvidada, ese tesoro escondido que son las mujeres en la Iglesia y que tienen mucho que decir. Es indispensable escucharlas”.

A la coordinadora del suplemento mensual Lucetta Scaraffia se añadió ahora Elisa Zamboni de la Comunidad Monástica de Bose (Italia). Según Parolin, las de las mujeres “son aportaciones decisivas, indispensables para la elaboración de nuevos proyectos y horizontes”. Y llegó a decir: “Una mujer podría ser Secretaria de Estado ya que este rol no está ligado al sacramento ni al sacerdocio”. Explicó cómo efectivamente se trata de un órgano político-diplomático, análogo al papel de primer ministro en cualquier estado democrático. Parolin pidió propuestas concretas para una inclusión más amplia de las mujeres en la Iglesia. Para Scaraffia, la publicación que ella dirige, “se suma a la contribución casi revolucionaria que las teólogas están aportando en las últimas décadas al estudio de la Sagrada Escritura. La crítica al machismo que hay en la Iglesia está reflejada de forma implícita en las páginas que ha venido ofreciendo la publicación en estos 4 años de vida”. Lucetta Scaraffia es periodista y profesora universitaria además de ser una antigua militante feminista, intelectual de relieve que criticó en forma reiterada “la misoginia de muchos sacerdotes”.

En una entrevista ha hablado sobre la relevancia del trabajo de las mujeres en la Iglesia: “Casi todos los catequistas son mujeres laicas; igual ocurre con la asistencia y con el aspecto caritativo de la Iglesia. Son las que sacan adelante el Cristianismo cotidiano. Desarrollan una responsabilidad fundamental en la transmisión de la fe en familia. Sin embargo no tienen apenas reconocimiento. Nosotras queremos darles a ellas la palabra. Yo personalmente estoy en contra de la ordenación femenina. El problema es la discriminación, no el sacerdocio. Estoy a favor de la igual dignidad, pero con roles distintos. Tampoco es necesario ser sacerdotes para ocupar roles importantes en la Iglesia. Pero hay una gran resistencia por parte del clero a abrir espacios a las mujeres”.

La publicación “Mujeres, Iglesia, Mundo” fue inicialmente un logro del director de “L´Osservatore Romano” Gian Maria Vian con el apoyo del Papa Benedicto en mayo del 2012 y a pesar de las muchas críticas. Ahora el periódico se ha transformado de una revista de cuatro páginas en blanco y negro, a una de cuarenta páginas a todo color. En marzo de este año desde la revista se llegó a “pedir el permiso para las mujeres de predicar en la misa”. Por otra parte en Alemania Karl Lehmann, arzobispo de Maguncia y ex presidente de la Conferencia Episcopal alemana, volvió a pedir el Diaconado Permanente para las mujeres: lamenta que el Vaticano haya dejado pasar demasiado tiempo para enfrentar esta cuestión. Ya en 1994 Carlo Maria Martini proponía lo mismo, fundándose en el hecho que ya en el Nuevo Testamento figuran  las Diaconisas. También actualmente las mujeres están al frente de muchísimos servicios en la Iglesia; en Estados Unidos el 80% de los ministerios laicales los ejercen las mujeres. En octubre pasado en el Sínodo de Obispos en Roma, el canadiense Paul André Durocher, ex presidente de la Conferencia Episcopal de su país, también propuso el acceso al Diaconado y a la homilía de las mujeres; un Diaconado Permanente, no orientado al sacerdocio sino al ministerio.

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