Nunca Sin el Otro: LOUIS PASTEUR

Pasteur

Nacido en Dole, Francia, el 27 de diciembre de 1822, fue un gran científico que realizó fundamentales aportes en Biología y Medicina, aunque no era médico sino químico. A él se debe la técnica conocida como Pasteurización.

Muy cuestionado por los científicos de su época, destruyó la teoría de la generación espontánea.  Esta teoría era aceptada sobre todo porque algunos científicos ateos, que veían en ella una ocasión de negar la existencia de Dios y su creación.

Esta teoría afirmaba que la vida surgía de la materia inorgánica, puesto que si se ponía materia en conciones adecuadas podía desarrollarse la vida en forma espontánea.

Pero él hizo un experimento, y demostró que si se aisla la materia de los elementos orgánicos microscópicos que flotan en el aire, y son los que causan esa aprente generación de vida, no puede haber ningun tipo de cambio en el elemento material.

Un experimento famoso realizado por él lo probó. Puso en un matraz un poco de extracto de carne, y lo aisló, calentándolo, de las bacterias y microrganismos; luego lo puso en un ambiente esterilizado y hermético. No pasó nada y no hubo cambios en estos elementos.

Él tenía tan sólo 20 años cuando tiró por tierra esta teoría para siempre.

Se le considera en fundador de la inmunología, ciencia que estudia la forma de lograr que el cuerpo humano resista la acción de los virus y bacterias que causan las distintas enfermedades infecciosas, que en esa época mataban a muchas personas.

Salvó la vida a muchas madres que tras el parto de sus hijos morían de fiebre puerperal.

Lo logró simplemente enseñando a los médicos y parteras a esterilizar sus instrumentos quirúrgicos y lavarse las manos, para poder eliminar a los agentes infecciosos que causaban este mal.

 

La Pasteurización.

Algunos de sus contemporáneos, incluido el eminente químico Justin Von Liebig,  insistían en que la fermentación era un proceso químico y que no requería la intervención de ningún organismo. Con la ayuda de un microscopio, Pasteur descubrió que, en realidad, intervenían dos organismos, dos variedades de levaduras, que eran la clave del proceso. Uno producía alcohol,  y el otro, ácido láctico que agriaba el vino.

Utilizó un nuevo método para eliminar los microorganismos que pueden degradar al vino, la cerveza y  la leche, después de encerrar el líquido en cubas bien selladas y elevando su temperatura hasta los 44 grados centígrados durante un tiempo corto. A pesar del rechazo inicial de la industria ante la idea de calentar vino, un experimento controlado con lotes de vino calentado y sin calentar demostró la efectividad del procedimiento. Había nacido así la pasteurización, el proceso que actualmente garantiza la seguridad de numerosos productos alimenticios del mundo.

 

Teoría germinal de las enfermedades Infecciosas.

Este fue su gran aporte a la ciencia de su época, y de la nuestra.

Pasteur mediante pacientes estudios, y con el auxilio de un microspopio, identificó a los gérmenes responsables de varias enfermedades.

Sostuvo que las enfermedades infecciosas eran causadas por estos agentes nocivos que estaban en el aire y el agua y parasitaban distintos organismos, viviendo a sus expensas, gracias a sus aportes, se salvaron miles y millones de vidas humanas.

 

Descubrimiento de la técnica de Vacunación.

Pasteur, observó haciendo una experimentación sobre el desarrollo del cólera aviar, que los gérmenes que provocaban una enfermedad, debilitados, podían provocar una respuesta inmune en el cuerpo de un organismo que  derrote definitivamente la enfermedad.

El descubrió esto accidentalmente. Estaba experimentando con unos pollos y le pidió a su ayudante que les inoculara  las  bacterias que él estaba cultivando. Pero su ayudante se olvidó de hacerlo. Cuando Pasteur volvió de sus vacaciones, observó que no lo había hecho y los inoculó. Pero los organismos estaban debilitados, y los pollos lejos de enfermarse resistieron la infección. Luego desarrolló nuevos cultivos de bacterias, y al inocularlos nuevamente, los pollos no se enfermaron.

Pasteur sabía que años atrás el Doctor rural Inglés Edward Jenner, había salvado a un niño de la viruela, inoculandolo  con el virus de la viruela vacuna, pues había descubierto que los tamberos que estaban en contacto con el virus se inmunizaban contra la viruela humana. Pero en este caso no había que buscar un virus o una bacteria más débil, sino que se podían debilitar artificialmente a los agentes infecciosos.

Pasteur utilizó conejos muertos por la rabia o hidrofobia, enfermedad mortal para los hombres, y secó su tejido nervioso para inocular a otros animales sanos, y luego exponerlos al virus. Los conejos no enfermaron.

En 1885 un niño, Joseph Meister, fue mordido por un perro rabioso cuando la vacuna de Pasteur solo se había probado con unos cuántos perros. El niño iba a morir sin ninguna duda cuando desarrollase la enfermedad, pero Pasteur no era médico, de modo que si lo trataba con una vacuna sin probarla suficientemente podía acarrear un problema legal. Sin embargo, tras consultar con sus colegas, el químico se decidió a inocular la vacuna al muchacho. El tratamiento tuvo un éxito absoluto, el niño se recuperó de las heridas, y no murió ni desarrolló la enfermedad.

Pasteur llamó a su invento “vacuna” en honor a Edward Jenner.

 

Sus creencias filosóficas y religiosas.

Pateur, fue un firme creyente en Dios, un católico práctico ferviente.

Su fe lo fortaleció siempre, pues no tuvo una vida sencilla y fácil.

Vio morir a tres de sus hijos, y no le fue fácil el reconocimiento por sus trabajos, fue un trabajador infatigable y un gran observador de la naturaleza.

Rechazó el positivismo y el materialismo emergente, así como la adoración de la ciencia “el cienficismo” emergente en aquella época.

Del filósofo positivista Augusto Comte, que declaraba su ateísmo apoyándose en la ciencia dijo:

Del Señor Comte, solamente he leído algunos pasajes que me han resultado absurdos.

Mi filosofía es del corazón y no del intelecto, y me entrego por ejemplo, a esos sentimientos, acerca de la enfermedad, que vienen a uno naturalmente en el lecho de un querido niño, en sus últimos momentos de aliento. En esos momentos supremos hay algo en lo profundo de nuestro ser y nuestras almas, que nos dice que el Universo debe ser más que una mera combinación de compuestos de fenómenos propios de un equilibrio mecánico, sacado del caos de los elementos, por una acción gradual de las fuerzas de la naturaleza.”

 

En un discurso ante la academia de ciencias de Paris declaró:

 

Veo en todas partes, la expresión inevitable del concepto de lo infinito en el mundo. A través de él, lo sobrenatural está en el fondo de cada corazón. La concepción de Dios, constituye una idea del infinito. A medida que el misterio del infinito ilumine el pensamiento humano, se levantarán templos para su adoración. Ya sea que Dios sea llamado… Jehová, Alá  o Jesús, en la losa de esos templos, los hombres se arrodillarán abrumados por el pensamiento de lo infinito…

¿Son la ciencia y la Pasión capaces de comprender algo más que el efecto de la curiosidad del conocimiento que se fija en nuestras almas en el misterio del Universo?

¿Donde están las verdaderas fuentes de la dignidad humana, la libertad y la democracia moderna, sino en el concepto del infinito ante el cual todos somos iguales?

¡Bienaventurado aquel que lleva dentro de si a un Dios, un ideal y lo obedece: el ideal del arte, el ideal de ciencia, el ideal de las virtudes del Evangelio. Esos son los manantiales de los grandes pensamientos. Respecto a mi, les digo que cuanto más estudio la naturaleza, más quedo sorprendido por la maravillosa obra del Creador, fue en mi caso la ciencia la que me ha llevado a conocerle y amarle.”

 

En su último discurso público el gran científico, le habló a jóvenes estudiantes de medicina y les dijo:

“Ustedes, hombres, jóvenes, médicos y científicos del futuro: No se dejen contaminar por un escepticismo estéril, ni se dejen desanimar por la tristeza de ciertas horas que se arrastran hoy sobre las naciones. No se enfaden contra sus oponentes, porque nunca ninguna teoría científica,  ha sido aceptada sin oposición. Vivan en la paz serena, de las bibliotecas y los laboratorios. Díganse a si mismos, en primer lugar, ¿qué he hecho yo para mejorar y acrecentar mi instrucción?

A medida que avancen poco a poco, pregúntense con honestidad ¿qué estoy logrando?, hasta que llegue el momento en que ustedes puedan tener la inmensa alegría de pensar que han contribuido de alguna manera a el bienestar y el progreso de la humanidad.”

 

Carl Sagan, un gran astrónomo y científico contemporáneo, decía que la ciencia era un método de observación y conocimiento que desarrollaba en el que la practicaba una actitud muy humilde, ya que todos los aportes y teorías científicas debían pasar por la observación, críticas y cuestionamientos de los demás hombres de ciencia. Los que se creen dueños de la verdad no soportan esta disciplina.

En el caso de Pasteur esto era muy cierto, nunca se sintió un gran personaje y un héroe, aunque fue aclamado como tal. Nunca se la creyó. Vivió su vida con gran sencillez.

Murió en 1895 a la edad de 72 años.

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