Aniversario: HACE CIEN AÑOS, EL GENOCIDIO ARMENIO Y EL PAPA FRANCISCO

En vísperas del viaje del Papa a Armenia, queremos recordar los cien años del que fue el primer genocidio del siglo XX por parte de turcos musulmanes ultranacionalistas y radicales contra la Armenia cristiana.

Primeros inmigrantes armenios en Uruguay

El centenario se ha celebrado propiamente el 24 de abril del año  pasado, recordando cuando el 24 de abril de 1915 cientos de líderes políticos, religiosos y civiles armenios fueron arrestados en Estambul y ejecutados. A eso siguió la deportación en masa de los armenios. Pero antes de esa fecha, el 12 de abril del año pasado el papa Francisco celebró una misa en la basílica de San Pedro para los que habían muerto y, primero de los Papas, habló de “genocidio” en presencia del Patriarca Supremo de la Iglesia Apostólica de Armenia Karekin IIº y del presidente de ese país.

Dijo entre otras cosas: “Esconder o negar el mal es como dejar que una herida siga sangrando”. Dijo que era “obligatorio recordar aquel exterminio terrible y sin sentido para no perder la memoria”. Añadió: “Hoy también estamos viendo una especie de genocidio causado por la indiferencia general y colectiva, por el silencio cómplice de Caín que clama: “¿a mi qué me importa?, ¿soy a caso yo el guardián de mi hermano?”. El Papa se refería al actual genocidio de los cristianos y de muchas minorías en el mundo, en particular en Oriente Medio; y a todos los genocidios de nuestra época (la Shoá, Camboya, Ruanda, Burundi, Bosnia… y ahora Siria). Al finalizar la misa el papa Francisco quiso demostrar su afecto a los armenios, que conoce perfectamente desde Buenos Aires donde existe la comunidad más numerosa de América Latina, nombrando a san Gregorio de Narek (+1003) Doctor de la Iglesia Universal. San Gregorio de Narek era un monje católico armenio, gran teólogo y filósofo y el Papa lo añadió a los 35 santos Doctores de la Iglesia. Invitado por el Patriarca y el presidente de Armenia, el Papa aceptó gustoso viajar a ese país, aunque los católicos sean minoría.

Karekin IIº, es el jefe de la Iglesia Apostólica Armenia. Esta es una Iglesia cristiana local (o nacional), independiente y muy antigua. Armenia fue el primer estado que adoptó el cristianismo como religión oficial en el siglo quinto. Es una Iglesia que, a diferencia de la Ortodoxa, reconoce como validos tan solo los primeros tres Concilios de la historia cristiana (Nicea, Constantinopla, Éfeso). Rompieron con el Papa y los demás Patriarcas después del Concilio de Calcedonia en el año 451. Conservan sin embargo, muy arraigada, la fe cristiana con los siete sacramentos, sus presbíteros (casados y célibes), sus obispos y una acentuada devoción a la Virgen. Fue esa fe cristiana que dio cohesión a ese pueblo mártir y le dio la fuerza para enfrentar la muerte y la dispersión. Hoy las relaciones de esta Iglesia con la Iglesia Católica son excelentes después de la visita de Juan Pablo II a Armenia en el 2001 y las repetidas visitas de Karekin  al Vaticano. El día antes de celebrar el año pasado la conmemoración de las víctimas del genocidio, el 23 de abril el Patriarca Karekin con una iniciativa sin precedentes canonizó al millón y medio de víctimas, acompañado por el presidente de la república y todo el pueblo. Se tocaron cien campanadas en todos los templos armenios del mundo. Se estableció el 24 de abril de cada año como día de la “Conmemoración de los Santos Mártires”, mártires “por su fe y por la patria”.

Mientras tanto se hizo oír la reacción del gobierno turco a las palabras del Papa: “Las palabras del Papa son inaceptables por estar lejos de la realidad histórica y jurídica. Las instancias religiosas no son el lugar de acusaciones sin fundamento que solo fomentan el odio y el rencor”. Más explicitas aún fueron las palabras del presidente Recep Erdogan: “Cuando los políticos y los religiosos asumen el trabajo de historiadores, no dicen verdades sino estupideces”. A las palabras siguieron los hechos: se rechazó al Nuncio Apostólico en Turquía y se exigió al embajador turco en el Vaticano volver al país. Posteriormente las relaciones volvieron a ser normales cuando Erdogan se declaró dispuesto a abrir los archivos y que historiadores de ambos países investigaran el asunto. Hoy Turquía se presenta como un estado laico y tolerante, respetuoso de las religiones; le resulta necesario para poder entrar en la Unión Europea. Sin embargo, aún en los textos escolares, no se quiere reconocer el genocidio planificado ni pedir perdón, aunque se trate de crímenes de antepasados. No se niegan las masacres de civiles, si bien con mucho menos muertos, pero se achacan a una trágica guerra civil donde hubo lamentables excesos. Algunos intelectuales por hablar del genocidio han sufrido represalias o han tenido que dejar el país. Sin embargo cada vez más se debate el tema, también gracias a los medios digitales. El jurista Raphael Lemkin al inventar la palabra “genocidio” lo hizo pensando justamente en este genocidio.

 

EXTERMINIO Y DIÁSPORA

Armenia dependía del Imperio Otomano, pero ya en 1913 unos oficiales del ejercito (los “Jóvenes Turcos”) decidieron que la nueva nación (Turquía) que iba a nacer por el derrumbe del Imperio, tendría la característica de no incluir en su interior ningún otro pueblo, etnia o religión. Hubo por lo tanto un exterminio programado en el caso de Armenia. Se perpetraron masacres en todas las ciudades armenias y deportaciones en masa para “liberar” enteros territorios de su presencia. Los gobiernos europeos se mostraron generalmente indiferentes. Esta indiferencia fue uno de los motivos que animó más tarde a Hitler para planificar sin escrúpulos el genocidio de los judíos. Después del 24 de abril de 1915 la población armenia fue obligada a dejar sus tierras y huir hacia el desierto siriano. En ese éxodo dantesco murieron miles y miles de hombres, mujeres, niños, ancianos en parte ejecutados y otros por hambre, sed y privaciones. Los sobrevivientes se dispersaron por el mundo entero y Armenia reducida a provincia turca fue sucesivamente anexada a la Unión Soviética hasta recuperar su independencia en 1991. Se calcula que un millón y medio de cristianos armenios y otros 500 mil católicos sirios fueron aniquilados a manos de los extremistas turcos durante la primera guerra mundial. Entre ellos una elevada cantidad de obispos, sacerdotes, monjas y monjes. Fue en gran parte una guerra de religión al estilo del hoy autoproclamado Estado Islámico contra los cristianos que ya eran considerados ciudadanos de segunda clase y forzados a convertirse al Islam. Estambul, que era la Constantinopla cristiana, vio sus mil iglesias transformadas a la fuerza en mezquitas. En los primeros años del siglo XX la población cristiana en el Imperio Otomano era de tres a 4 millones de personas. Hoy ya casi no hay presencia cristiana en Turquía. Muchos de los sobrevivientes buscaron asilo en nuestra América Latina. Uruguay fue el primer país en el mundo que el 22 de abril de 1965 reconoció el “genocidio” armenio.

                                                                                           PRIMO CORBELLI

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