(Testimonio) Ítaca

 

pedro.jpgEn los últimos meses, ha colaborado en nuestra redacción Pedro Casado: nacido en Madrid, ha prestado su obra como voluntario en el Santuario de la Gruta de Lourdes durante gran parte del 2015 y este inicio del 2016. Concluyendo su experiencia, le hemos pedido un testimonio.

 

“Podría decir, y a nadie le sorprendería, que fue la casualidad la que hizo que, mi hermano Jesús, me recomendara en Diciembre de 2014, que hablara con el Padre Julio Fernández, que estaba de visita en España, y que tras hablar con él, en Febrero de 2015 se confirmase que en Marzo de ese mismo año, viajaba a Uruguay, más concretamente a Montevideo, para estar allá, seis meses, que luego, se convirtieron en un año.

También podría decir, que fue la casualidad, la que hizo, que justo, cuando ya estaba en Uruguay, decidido a realizar una experiencia de voluntariado donde se me precisara, y tras pasar mi primer mes en el país en la Parroquia de San Ignacio, el Padre Franceso Bottacin viajara a Italia por dos meses, y esto me diera la oportunidad de poder trasladarme al Santuario de la Gruta de Lourdes de Montevideo, mi queridísima Gruta, y empezar una experiencia inolvidable, junto con el Padre Guido Marianni, que fue el primero que tuvo que aguantarme, y enseñarme las coordenadas necesarias para vivir y moverme por el Santuario, que no son otras que, amor, paciencia y espíritu de servicio.

12341223_915704631818085_3998911233479579792_n.jpgLa casualidad, pudo provocar también, que lo que iban a ser dos meses en la Gruta de una experiencia más, se convirtieran en once meses apasionantes, en los que he tenido la oportunidad de conocer a personas maravillosas, que desde el principio me han acogido como un miembro más de la Comunidad, he podido compartir tiempo de juego, risas, y porque no decirlo, algún rezongo que otro, en “la Tarde de la Gruta” con los chicos y chicas del barrio, y el equipo de voluntarios que entregan su tiempo y su amor, para hacerles pasar unas horas al día, en un espacio en el que se diviertan, crezcan como personas, y aprendan a querer a Dios y a su Madre la Virgen; así como con los vecinos del barrio, teniendo el honor de compartir con ellos, momentos de mucha alegría, y mates compartidos, que no han logrado que me acabe de gustar, ya lo siento, y otros en los que hubo que tirar todos del carro, para tender una mano, o enjugar alguna lagrima.

Podría decir, es verdad, que todo lo que me ha pasado este año, que he estado en Uruguay, ha sido una cadena de casualidades, y a nadie le sorprendería, sólo habría un problema, que no sería verdad, ya que tengo la convicción, de que ha sido Dios, el que me agarró de la mano, y guió mis pasos hasta acá, concediéndome la gracia de vivir intensamente un año, en el que he aprendido que el mundo, es mucho más ancho y variado de lo que yo siempre había pensado, que mi “verdad”, no es la verdad, que el único camino seguro es Cristo, nosotros “hacemos camino al andar”, que si piensas que ya has llegado a la meta, es porque ni siquiera has empezado tu camino, que en gastar tu vida, entregándola a los más necesitados, a los privilegiados en el Corazón de Cristo, está la verdadera felicidad, que Dios espera de nosotros, que le entreguemos, con humildad, pero con decisión, nuestros “dos panes y cinco peces” el resto, hasta el resultado, lo pone Él cuando quiere.

12368990_920147961373752_4661671568196595195_nSería muy, muy largo dar las gracias en estas líneas, a todas las personas que me han regalado su amor y su atención en este viaje, a todas ellas, a cada una, por haber hecho de este viaje una oportunidad de crecimiento y maduración, por haberme ayudado a comprender tantas cosas, por haberme dado fuerzas para avanzar en mi camino: gracias. Y gracias sobre todo, y por encima de todo a Dios, y a su Madre, que bajo la advocación de Nuestra Señora de Lourdes, me han bendecido con la gracia de este viaje, y de todo lo que en el he aprendido, vivido y comprendido.

No quiero que sean mis palabras las que acaben este testimonio, permítanme que sean las del poeta griego Konstantínos Kavafis, que en su poema Itaca, expresa de manera bellísima, lo que ha significado para mí este año:

 

Cuando emprendas tu viaje hacia Ítaca

debes rogar que el viaje sea largo,

lleno de peripecias, lleno de experiencias.

 

(….)Conserva siempre en tu alma la idea de Ítaca:

llegar allí, he aquí tu destino.

 

Mas no hagas con prisas tu camino;

mejor será que dure muchos años,

y que llegues, ya viejo, a la pequeña isla,

rico de cuanto habrás ganado en el camino.

 

No has de esperar que Ítaca te enriquezca:

Ítaca te ha concedido ya un hermoso viaje.

Sin ella, jamás habrías partido;

mas no tiene otra cosa que ofrecerte.

 

Y si la encuentras pobre, Ítaca no te ha engañado.

Y siendo ya tan viejo, con tanta experiencia,

sin duda sabrás ya qué significan las Ítacas.

 

Pedro Casado

Montevideo, Febrero 2016.

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s