El Renacido

Leonardo Di Caprio con Tom Hardy en la pel+¡cula el  Renacido.

El Renacido (en inglés: The Revenant) es una película estadounidense estrenada en diciembre de 2015, producida y dirigida por Alejandro González Iñárritu. El guión fue escrito por González Iñárritu y Mark L. Smith, adaptado de una novela de Michael Punke.

Es protagonizada por Leonardo Di Caprio, Tom Hardy, Domhall Gleeson y Will Pouter.

El film está basado en un personaje histórico, Hugh Glass, que fue un trampero y explorador de finales del siglo XIX, en el que se inspiró Michael Punke para escribir la novela.

Si Hugh Glass hubiera sido uruguayo, sería un “baqueano”, es decir un guía, un explorador que conocía la región y del cual dependía la vida de las personas que iban en la expedición, guiados por él.

La película es un drama de acción, y no nos da mucho tiempo para los detalles, de forma que si uno no está atento, hay detalles que se escapan.

Lo que llama la atención es que la cámara está en un plano muy cercano al espectador.

La acción transcurre en la espesura de un bosque y de montañas alejadas que en ese momento eran territorios no conocidos.

A uno le da la impresión de estar allí, siente incluso la respiración de las personas protagonistas.

Es un efecto de cámara que nos hace casi protagonistas de los hechos.

Los hechos son dramáticos y te envuelven no te dan tregua.

La historia es la siguiente:

Leonardo

En 1820, un grupo de cazadores con trampas, en el territorio septentrional de la región llamada Luisiana (por el rey de Francia) y que fuera comprada por los Estados Unidos (actualmente los estados norteamericanos de Dakota del Norte y Dakota del Sur), sufren una emboscada por un grupo de indios Reess que se quedaron con las pieles que llevaban consigo; sin embargo logran escapar. Posteriormente, Hugh Glass (Leonardo Di Caprio), el único hombre que conocía la ruta de regreso, resulta seriamente herido por el ataque de un oso grizzly. Al ver su grave estado de salud y la dificultad de llevarlo consigo en pleno invierno, el capitán de la expedición, Andrew Henry (Domhall Gleesson) se ve obligado a abandonarlo en el bosque con el hijo indígena de Glass, Hawk, un muchacho de la tribu Pawnee huérfano de su madre, Forrest Goodluck.

El chico indio enfrenta muchas dificultades a causa del racismo de un ex militar llamado John Fitzgerald (Tom Hardy) que lo mira con desprecio y le habla haciendo constantes alusiones a su inferioridad, haciendo mención de que no deberían haberlo traído y de que los indios les habían atacado por culpa suya y de su padre, que no debería haberse casado con una india y traerlo para ponerlos a todos en peligro. Esto en realidad era una mentira, puesto que se trata de una tribu enemiga de los Pawnee. Pero estos comentarios siembran desconfianza en los demás hombres.

Es por eso que el Capitán no encuentra muchos voluntarios, y al final el mismo Fitzgerald se ofrece, y promete quedarse hasta que se cure (cosa improbable) o que muera, y entonces le enterrarán cristianamente. El joven Jim Bridger (Will Poulter) se queda también a cuidarlo.

Cuando Jim va al río, Fitzgerald intenta matar a Hugh, pero Hawk se interpone luchando con él. Fitzgerald mata al chico en el forcejeo. Cuando Bridger vuelve, le miente, y le dice que el chico se volvió loco y quiso asesinarle. Le asusta y le dice que si se quedan serán asesinados por los indios, por lo cual abandonan a Glass a su suerte, aún moribundo.

Pero Glass no es tan fácil de matar, se va reponiendo de sus heridas, y sobrevive. Aterido de frío, y con su capacidad de caminar limitada, se las arregla para vivir.

Uno descubre los recursos que este hombre tiene para salir vivo, hasta roba un caballo y cuando este muere, le abre el vientre aún caliente al animal y logra sobrevivir al frío dentro de su cuerpo.

Así comienza una verdadera odisea, para tratar de sobrevivir en el frío clima, además de ir en búsqueda de Fitzgerald y vengarse de la muerte de su hijo.

Pero ¿qué es lo que sostiene a este hombre? El recuerdo de su mujer asesinada y de su hijo.

En medio de la fiebre y delirios, los ve aún vivos y junto a él.

Él recuerda una de las cosas que su mujer le ha dicho: “Debes asentar tus raíces como el árbol más fuerte del bosque, recuerda quien eres y lo que sientes, y aférrate a eso, y saldrás adelante y vivirás.”

¿Es una historia de venganza?

Uno puede llegar a pensar, y él mismo lo dice, que le alienta la venganza, el deseo de matar a quien quiso asesinarlo, y mató a su hijo.

De verdad Fitzgerald es un personaje odioso, lleno de maldad, y que incluso llega a justificar sus acciones aludiendo a que sólo cumple la voluntad de Dios, ¿pero es la venganza lo que mueve al protagonista?

Glass se encuentra con un fugitivo Pawnee que literalmente le salva la vida, y construye una tosca choza para abrigarle.

Sin embargo el indio es asesinado por un grupo de franceses tramperos que también querían saquear esa tierra.

El jefe Reess está aliado con ellos. Pero lo hace pues está buscando a su hija raptada por los blancos, y le dice al jefe francés que los blancos sólo han venido para saquear y despojar la tierra que a ellos les alimenta.

Porque uno ve que toda esta “aventura” está motivada por las ganancias y la codicia. Se saquea la tierra, se la explota, y se trata a sus habitantes como si fueran bestias. Es una visión del antiguo Oeste, que nada tiene de romántica.

A pesar de todo lo vivido, Hugh logra llegar al fuerte, donde su gente estaba aposentada y cuenta lo que realmente ocurrió al capitán. Todos pensaban que había muerto puesto que Fitzgerald, había afirmado que lo vio morir.

Descubierta su mentira Fitzgerald huye, y Hugh y el capitán lo persiguen, pero no es fácil vencer a Fitzgerald; el capitán cae y al final y todo se resuelve en un duelo con el protagonista.

Perseverancia, sed de venganza, odio, naturaleza implacable… todo se manifiesta ante el espectador.

Glass descubre que lo que le ha mantenido vivo es el amor de su mujer y su hijo, que le acompañan no sólo en sus visiones, en gran parte provocadas por la fiebre, sino que ellos permanecen en su corazón.

Esta película no va a revolucionar la historia del cine. Las actuaciones de Di Caprio y Hardy son excelentes, pero más alla de eso, es una historia que nos golpea duro.

Resuena el eco del mensaje del Papa Francisco que nos interpela sobre como estamos tratando la tierra, nuestra casa común. Hay en el film una mirada de admiración por la belleza de la tierra en la que habitamos. La naturaleza puede ser inhóspita pero los paisajes nevados, y la belleza del lugar son como un marco lleno de belleza, y suaviza un poco el drama y la violencia de la que somos espectadores.

Además surge una pregunta inquietante: ¿No será que en cada uno de nosotros sobrevive un pequeño Fitzgerald, racista, mezquino y codicioso, que sólo ve al otro como su inferior que no merece vivir?

En este siglo XXI sigue existiendo el odio y la discriminación racista, y seguimos usando la religión como excusa para asesinar al que es distinto, o tiene otra cultura, o lenguaje.

Es de destacar que el protagonista del film, el actor Leonardo Di Caprio, ha filmado documentales, y ha hecho una campaña para el cuidado responsable del medio ambiente.

Recientemente visitó al Papa Francisco y compartió con él sus preocupaciones.

Eduardo Ojeda.

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